La muerte de Willie Colón marca el adiós a una de las figuras más influyentes de la salsa. El trombonista, cantante, director de orquesta, compositor y productor, cuya energía musical e imagen juguetona de “tipo malo” lo convirtieron en leyenda, falleció el sábado a los 75 años.
Colón fue una luminaria del movimiento salsero surgido en Nueva York en las décadas de 1960 y 1970, y su álbum Siembra (1978), grabado junto a Rubén Blades, permanece como uno de los discos de salsa más vendidos e influyentes de todos los tiempos.
Willie Colón, leyenda de la salsa urbana
Willie Colón, nacido William Anthony Colón Román el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, fue criado por su abuela puertorriqueña. Ella fomentó su temprano interés por la música mientras trabajaba en un taller de costura.
Desde niño mostró talento excepcional. A los 11 años recibió una trompeta como regalo y, bajo la guía de un vecino músico profesional, aprendió a leer música. Tres años después cambió al trombón de válvulas, instrumento cuyo “rugido” —según relató en 2006 a The Miami Herald— lo cautivó definitivamente.
En plena adolescencia ya tocaba profesionalmente en bodas y clubes nocturnos. A los 16 años comenzó a acompañar al cantante Mon Rivera, quien lo apodaba “el Americanito”.
💔 El día que Willie Colón se despidió: “este puede ser mi último concierto, estoy muy agradecido”. pic.twitter.com/7BpKBOo9XF
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) February 21, 2026
El surgimiento del “El Malo” y la revolución salsera
En 1967, con apenas 17 años, lanzó El Malo, disco que lo presentó junto al cantante Héctor Lavoe. Aquel álbum no solo impulsó su carrera, sino que consolidó su imagen pública de chico rudo y desafiante, siempre con un toque irónico.
Portadas provocadoras como Cosa nuestra (1970), Crime Pays (1972) o Lo mato (si no compra este LP) (1973) reforzaron esa estética. Décadas después, ya instalado en New Rochelle, Nueva York, Colón reconocería que “la cosa del tipo malo” fue siempre una estrategia de mercadeo en tono de broma.
Musicalmente, su propuesta era innovadora: una mezcla de influencias de big band, cha-cha-chá, jazz, R&B, funk y rock estadounidense, combinadas con ritmos caribeños. Ese cruce sonoro ayudó a definir el sonido emergente de la salsa.
“Era música rebelde”, declaró a The Miami Herald en 2006. “Veíamos a Martin Luther King entrando a Selma y los perros y cañones de agua. La música aún no era explícitamente política, pero era un imán que unía a la gente”.
“Siembra”: el álbum que cambió la historia de la salsa
La colaboración con Rubén Blades alcanzó su punto culminante con Siembra (1978), considerado un hito de la salsa consciente. El disco incorporó narrativa urbana, crítica social y ambición temática inusual para el género.
Entre sus temas emblemáticos figura “Pedro Navaja”, inspirada en “Mack the Knife” de La ópera de los tres centavos, que relata la historia de un criminal en East Harlem. Posteriormente, ambos artistas lanzaron Canciones del solar de los aburridos (1981), con sencillos como “Tiburón” y “Ligia Elena”. Sin embargo, una prolongada disputa económica terminó fracturando su relación.
Colaboraciones, premios y legado musical
A lo largo de casi seis décadas de carrera, Colón trabajó con figuras como Celia Cruz y Tito Puente, contribuyendo a consolidar el catálogo del sello Fania como referente mundial de la salsa.
En 2004 recibió el premio honorífico de la Academia Latina de la Grabación. En 2015, la revista Billboard lo incluyó entre los 30 artistas latinos más influyentes de todos los tiempos. Músicos de generaciones posteriores, como Rauw Alejandro y Daddy Yankee, han reconocido públicamente su influencia.
Política, reguetón y pensamiento crítico
Interesado desde joven por la política, en 1994 se postuló sin éxito para el Senado estatal por el Bronx y el sur del condado de Westchester. Más adelante colaboró con la administración del entonces alcalde Michael Bloomberg como enlace con la Comisión de Medios y Entretenimiento Latinos.
En sus últimos años defendió el reguetón por su energía callejera y espíritu desafiante. En declaraciones a The Miami Herald, sostuvo que el género era incomprendido por sus raíces populares. “La genialidad de la salsa era la libertad: no había reglas”, afirmó, subrayando su afinidad con los movimientos musicales que rompen moldes.
El mundo de la música latina está de luto. Willie Colón, leyenda e ícono de la salsa que transformó ritmos y generaciones, falleció ayer a los 75 años, dejando un legado musical que seguirá sonando por siempre. 🕊️#VLAFinDeSemana
— Venga la Alegría (@VengaLaAlegria) February 22, 2026
Sábado y domingo, 9:00 a.m.
👉🏼 Azteca UNO EN VIVO… pic.twitter.com/Toh8bByuhN
La muerte de Willie Colón y el adiós a una era
La muerte de Willie Colón cierra un capítulo fundamental en la historia de la salsa neoyorquina. Su trombón potente, sus arreglos vibrantes y su visión artística contribuyeron a transformar la música latina en un fenómeno global.
Casado desde 1991 con Julia Craig, tuvo hijos, aunque no se ha difundido una lista completa de sobrevivientes. Su legado permanece en grabaciones que definieron una identidad cultural y dieron voz al barrio latino en tiempos de cambio social.
Con su partida, la salsa pierde a uno de sus arquitectos más audaces, pero su música —rebelde, mestiza y libre— seguirá sonando en cada esquina donde el trombón marque el pulso de la historia.