Ayer 24 de febrero, el Gobierno de México formalizó el envío de 1,193 toneladas de víveres hacia Cuba. La operación, coordinada por la Secretaría de Marina (SEMAR), se realizó mediante el despliegue de dos embarcaciones oficiales: el buque ARM Papaloapan y el buque ARM Huasteco.
El cargamento está compuesto principalmente por productos de la canasta básica. De acuerdo con los registros de carga, el ARM Papaloapan transporta 1,078 toneladas de frijol y leche en polvo, mientras que el ARM Huasteco completa el envío con 115 toneladas adicionales, que incluyen donaciones ciudadanas gestionadas a través de centros de acopio nacionales.

Este es el segundo cargamento de gran magnitud que sale de costas mexicanas en lo que va del mes. El pasado 8 de febrero, México ya había enviado 814 toneladas de insumos, lo que eleva el apoyo alimentario total de febrero a más de 2,000 toneladas.
A diferencia de operativos anteriores, este envío se concentra estrictamente en asistencia alimentaria. El contenido se divide de la siguiente manera:
- Leguminosas: Predominantemente frijol negro y bayo.
- Lácteos: Leche en polvo para consumo infantil y general.
- Insumos diversos: Aceite, arroz y artículos de primera necesidad recolectados de la sociedad civil.
A la par de este envío de alimentos, el estatus de la exportación de petróleo de México a Cuba se mantiene en una fase de revisión técnica y diplomática. Tras la suspensión de los envíos de crudo a finales de enero debido a las negociaciones comerciales con Estados Unidos, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por priorizar la vía humanitaria.

En declaraciones recientes, el Gobierno de México señaló que la política de asistencia se mantiene bajo los principios de cooperación internacional, mientras se evalúa el impacto de las políticas arancelarias externas en la cadena de suministro regional.
Se estima que los buques de la Armada realicen una travesía de aproximadamente cuatro días por el Golfo de México. El arribo a puerto cubano está previsto para el fin de semana del 28 de febrero, donde las autoridades locales recibirán los insumos para su distribución inmediata.
Con este movimiento, México reafirma su papel como proveedor de suministros básicos en la región, manteniendo la operatividad de sus puertos para el traslado de bienes de consumo esencial.