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León XIV en la Misa Crismal: Un llamado a sustituir la prepotencia por la confianza divina

En su primera Semana Santa como pontífice, el Papa insta a la Iglesia a abandonar las "estrategias de poder" y recuperar el aroma del servicio en un mundo marcado por el conflicto.
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El papa León XIV presidió este Jueves Santo las dos principales celebraciones litúrgicas del día en el Vaticano, dando inicio al Triduo Pascual, el corazón del año litúrgico católico.

Por la mañana, en la Basílica de San Pedro, celebró la Misa Crismal, en la que bendijo los tres óleos sagrados (crisma, óleo de los catecúmenos y óleo de los enfermos) que se utilizarán durante el año en todas las diócesis del mundo. Durante la eucaristía, centenares de sacerdotes, obispos y fieles presentes renovaron sus promesas sacerdotales, un momento de unidad y comunión eclesial.

Por la tarde, en la Basílica de San Juan de Letrán (catedral de Roma), presidió la Misa de la Cena del Señor (in Coena Domini). El momento más emblemático fue el lavatorio de pies a doce sacerdotes, imitando el gesto de Jesús en la Última Cena. Se trata del primer lavatorio de pies que realiza León XIV como Sumo Pontífice y marca un retorno a la tradición de hacerlo directamente con miembros del clero, a diferencia de su predecesor Francisco, quien habitualmente eligió personas en situación de vulnerabilidad o reclusos.

La celebración, transmitida en vivo por Vatican Media y canales católicos de todo el mundo, subrayó los temas centrales del Jueves Santo: la institución de la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento del amor fraterno expresado en el servicio humilde.

La homilía del Papa León XIV en la Misa de la Cena del Señor nos invita a entrar en el Triduo Pascual no como simples espectadores, sino como personas personalmente involucradas por Jesús. Somos sus invitados a la Última Cena, donde el pan y el vino se transforman en Sacramento de salvación. Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, nos da el ejemplo supremo de amor al arrodillarse para lavar los pies de sus discípulos. Este gesto humilde revela la verdadera omnipotencia de Dios: no se impone por la fuerza, sino que se hace servidor de todos.-mencionó el Papa-

El Papa, también criticó la falsa idea de poder humano, según la cual nos creemos poderosos cuando dominamos, victoriosos cuando destruimos al otro y grandes cuando somos temidos. En contraste, Cristo nos muestra que el verdadero amor purifica nuestra imagen de Dios, liberándola de idolatrías y blasfemias, y también purifica nuestra visión de la humanidad. El Señor no nos ama porque seamos buenos y puros, sino que nos ama primero, nos perdona y nos purifica; su amor es al mismo tiempo gesto y alimento. En un mundo marcado por la brutalidad y la violencia, donde la humanidad está de rodillas, el Papa nos llamó a arrodillarnos junto a los oprimidos, como hermanos, imitando a Cristo.

Finalmente, enfatizó el estrecho vínculo entre la Eucaristía y el sacerdocio ministerial: los sacerdotes están llamados a servir al Pueblo de Dios con la misma entrega total de Jesús, dando la vida por los demás. En resumen, la homilía coloca el servicio humilde como el corazón del ministerio sacerdotal y del seguimiento cristiano, retomando una tradición más centrada en la diócesis de Roma.

Con estas misas, León XIV ha marcado un estilo propio en las celebraciones litúrgicas, combinando tradición y cercanía al clero diocesano. Las actividades del Triduo Pascual continuarán mañana con la Pasión del Señor (Viernes Santo) y culminarán el sábado con la Vigilia Pascual.

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