La afición mexicana no se quedó con las ganas. Desde que se supo que Ecuador se hospedaría en un Hotel en Santa Fe, corrieron las convocatorias en redes para darle “la bienvenida” al rival de los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Y anoche cumplieron.
Decenas de hinchas se concentraron frente al hotel con todo lo que tuvieran a la mano: cláxones de autos, bocinas portátiles, tambores, trompetas, megáfonos y hasta motos tuneadas rugiendo. Sonaron “La Chona”, “Sonidito” y hasta “Cielito Lindo” a todo volumen. Algunos reportes hablan de chispas y pirotecnia ligera. El objetivo era claro y se dijo sin rodeos: que la selección ecuatoriana no pudiera descansar antes del partido de hoy.
Esto no es nuevo en el fútbol latinoamericano. Las “serenatas” o recibimientos ruidosos son tradición cuando hay rivalidad y localía de por medio. En este caso se suma que México llega con la moral por las nubes: fase de grupos perfecta, tres victorias, cero goles en contra y el Vasco Aguirre al mando. Ecuador, por su parte, se clasificó como uno de los mejores terceros tras una victoria histórica contra Alemania, pero anoche durmió poco o nada.
La delegación de Ecuador, que llegó la noche anterior, terminó pidiendo apoyo a las autoridades. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Tránsito de la CDMX llegaron pasada la medianoche para dispersar la concentración. Algunos jugadores se asomaron por las ventanas del hotel, curiosos o molestos por el relajo. La propia selección ecuatoriana subió un emoji de cara dormida en sus redes, medio en broma, medio en serio.
Más allá de si realmente afecta o no el rendimiento físico (los jugadores están acostumbrados a la presión), el golpe psicológico y la demostración de que en México el fútbol se vive con todo ya está dado. El Azteca, cuando se pone así, es de los estadios más difíciles del mundo. Hoy a las 7 pm el Coloso de Santa Úrsula va a estar a reventar y la afición mexicana va a hacer lo que mejor sabe: empujar a su equipo con el alma.
La banda ya empezó la guerra psicológica anoche. Ahora le toca al Tri terminar el trabajo en la cancha. ¡Vamos México!