Una noche para el Club América. Tras un inicio de torneo con altibajos, el equipo de André Jardine finalmente encontró la “fórmula perfecta” entre posesión y contundencia, aplastando 4-0 a una Franja del Puebla que, pese a sus esfuerzos defensivos, terminó sucumbiendo ante la jerarquía individual y colectiva del conjunto azulcrema.
Desde el silbatazo inicial, el protagonismo recayó en una figura: Raphael Veiga. El brasileño dio su mejor exhibición desde que llegó a México, moviéndose entre líneas con una libertad que desquició a la contención poblana. Su gol al minuto 42 no fue solo el primero del encuentro, sino un bálsamo de confianza; recibió de espaldas, giró con elegancia y sacó un disparo colocado que dejó sin oportunidad al arquero rival.
¡GANÓ EL AME! 💙🦅💛 pic.twitter.com/79D9GoJoHQ
— Club América (@ClubAmerica) February 21, 2026
Veiga no solo anotó, sino que fue el arquitecto de la transición ofensiva, conectando de manera magistral con los extremos y liberando de presión a los delanteros, quienes encontraron espacios que no habían existido en las jornadas previas.
Si Veiga puso el cerebro, Isaías Violante y Víctor Dávila pusieron el vértigo. Violante, quien sigue consolidándose como la joya juvenil del Nido, anotó el segundo al minuto 60 tras una jugada colectiva de más de diez toques, demostrando que el América de Jardine prioriza el juego asociativo por encima del pelotazo.
Por su parte, Dávila confirmó que su olfato goleador está intacto al marcar el tercero a falta de doce minutos para el final. La frescura que aportaron los cambios permitió que el América no bajara la intensidad, cerrando la cuenta con un gol de Zúñiga que puso el 4-0 definitivo, sellando una de las actuaciones más redondas del equipo en lo que va del año.

Más allá de la lluvia de goles, lo destacable fue el orden en la parte baja. La zaga americanista, liderada por Cáceres, cortó de tajo cualquier intento de contragolpe del Puebla, permitiendo que Luis Malagón tuviera una noche relativamente tranquila. El mediocampo, con un bloque sólido que permitió la soltura de Veiga, controló el ritmo del partido a su antojo, manejando los tiempos de posesión (65%) y desesperando al rival.
Con este resultado, el América escala posiciones de manera importante en la tabla general y, lo más valioso, recupera la confianza de su afición. La integración de los refuerzos parece estar dando frutos justo antes de entrar a la fase crítica del torneo. El equipo no solo ganó; convenció con un estilo agresivo y dinámico que recuerda a las mejores épocas del bicampeonato reciente.
Pese al dominio absoluto en el marcador, el encuentro no estuvo exento de matices en la conducción de justicia deportiva. La labor arbitral se mantuvo bajo la lupa tras un par de jugadas apretadas en las áreas y una gestión de tarjetas que, por momentos, generó roces entre los jugadores de ambos bandos. No obstante, más allá de las revisiones de rutina y las constantes pausas para consultar con el cuerpo técnico en la banda, el cuerpo arbitral logró que el partido mantuviera su fluidez, permitiendo que la superioridad técnica del conjunto azulcrema fuera el factor determinante que dictara el rumbo del resultado final.