Bélgica, una de las selecciones con mayor pedigree en el panorama internacional, inició su camino en la Copa del Mundo 2026 con un inesperado tropiezo. El equipo dirigido por Domenico Tedesco empató 1-1 ante Egipto en el Lumen Field (rebautizado temporalmente como Seattle Stadium), en un duelo que dejó más interrogantes que certezas para los Red Devils.
El partido arrancó con intensidad desde los primeros minutos. Egipto, consciente de su rol de underdog, planteó un esquema compacto y disciplinado, apostando por contragolpes liderados por su estrella Mohamed Salah. Bélgica, por su parte, buscó controlar el balón con su habitual 4-2-3-1, apoyada en la creatividad de Kevin De Bruyne y la velocidad de Jeremy Doku.

La sorpresa llegó al minuto 19. Tras una buena combinación por la derecha, Salah asistió a Emam Ashour, el mediocampista del Al Ahly, quien desde fuera del área disparó con potencia un remate de derecha que se coló en la esquina inferior izquierda de la portería defendida por Thibaut Courtois. Fue el primer gol de Ashour con la selección egipcia en un Mundial y desató la euforia entre los aficionados faraones presentes en las gradas.
Los belgas reaccionaron con ímpetu, pero se toparon con una muralla defensiva bien organizada por los egipcios, quienes cerraron espacios y aprovecharon la solidez de su portero Mostafa Shobeir. A pesar de generar varias aproximaciones, especialmente a través de centros y disparos lejanos de De Bruyne, el primer tiempo finalizó con ventaja para los africanos.

En el complemento, Tedesco movió el banco. Ingresó Romelu Lukaku, quien aportó presencia física en el área. Precisamente tras una jugada en la que el delantero presionó, Bélgica encontró el empate al minuto 66. Un centro peligroso derivó en un autogol de Mohamed Hany, lateral derecho egipcio, que desvió el balón al fondo de su propia red. El 1-1 reflejaba la superioridad en posesión de los europeos (alrededor del 54%), pero también la efectividad y resiliencia de Egipto.
Durante los minutos finales, Bélgica empujó con determinación. De Bruyne orquestó varias jugadas de peligro, Doku desbordó por la banda y Lukaku generó opciones aéreas. Sin embargo, la defensa egipcia, con destacadas actuaciones de Yasser Ibrahim y Hamdy Fathy, resistió con orden. Egipto incluso pudo haber sorprendido con algún contragolpe, pero el marcador ya no se movió.
El encuentro, que registró una asistencia de 66.775 espectadores, dejó sensaciones encontradas. Para Bélgica, este punto sabe a poco. Considerada una de las candidatas a pelear por el título, la “Generación Dorada” en su etapa final necesita sumar de a tres en sus próximos compromisos ante Irán y Nueva Zelanda para no complicar su clasificación.

Egipto, en cambio, celebra un valioso empate que refuerza su moral. Los Faraones demostraron que pueden competir de igual a igual ante selecciones de mayor ranking (Bélgica figura en el top 10) y mantuvieron viva la ilusión de avanzar desde el Grupo G, que completan Irán y Nueva Zelanda.
Este resultado marca el inicio de la competencia en Seattle, ciudad que debuta como sede mundialista. Con este punto, ambos equipos suman una unidad en la tabla. Bélgica deberá mejorar su definición y fluidez en ataque, mientras que Egipto buscará capitalizar sus contragolpes y solidez atrás en los siguientes duelos.
El Mundial apenas comienza, pero ya ofrece una lección clara: en el fútbol de élite, el favoritismo se gana partido a partido. Bélgica y Egipto entregaron un duelo intenso que promete un grupo competitivo y lleno de emociones.