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Más de 400 mil aficionados convierten Reforma en una fiesta mundialista

La victoria de México por 1-0 sobre Corea del Sur no sólo aseguró la clasificación del conjunto nacional a la fase de eliminación directa de la Copa del Mundo de 2026, sino que provocó una de las celebraciones más multitudinarias registradas en la capital del país, con más de 400 mil personas congregadas en torno al emblemático monumento y a lo largo de Paseo de la Reforma
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El silbatazo final sonó en Guadalajara y, a cientos de kilómetros de distancia, el Ángel de la Independencia explotó como si hubiera caído el gol de una final. La victoria de México por 1-0 sobre Corea del Sur no sólo aseguró la clasificación del conjunto nacional a la fase de eliminación directa de la Copa del Mundo de 2026, sino que provocó una de las celebraciones más multitudinarias registradas en la capital del país, con más de 400 mil personas congregadas en torno al emblemático monumento y a lo largo de Paseo de la Reforma.

Fue una noche de camiseta verde, banderas ondeando desde los automóviles, cánticos interminables y una marea humana que convirtió la principal avenida de la Ciudad de México en un estadio al aire libre. Familias enteras, jóvenes, adultos mayores y grupos de amigos comenzaron a llegar desde antes del final del encuentro, pero la verdadera avalancha se produjo cuando quedó consumada la victoria mexicana. Las imágenes aéreas mostraron una concentración masiva de aficionados ocupando glorietas, banquetas y carriles completos de Reforma, mientras los festejos se extendían durante horas.

En la cancha del Estadio Guadalajara, el equipo dirigido por el técnico mexicano Javier Aguirre disputó un encuentro cerrado ante una selección surcoreana que dominó largos pasajes de posesión. Sin embargo, la diferencia llegó al minuto 50, cuando Luis Romo aprovechó un error del guardameta Kim Seung-Gyu para marcar el único tanto del partido. A partir de ese momento, México defendió la ventaja y encontró en el portero Raúl Rangel a uno de los protagonistas de la noche gracias a intervenciones decisivas en los minutos finales.

La anotación de Romo terminó por convertirse en el gol que abrió las puertas de la clasificación. Con el triunfo, México aseguró el liderato del Grupo A y su presencia en la siguiente ronda del torneo, convirtiéndose además en una de las primeras selecciones en sellar matemáticamente su boleto a la fase de eliminación directa.

Mientras en Guadalajara los jugadores celebraban sobre el césped, en la Ciudad de México el partido continuó en las calles. Desde distintos puntos de la capital comenzaron a llegar caravanas de vehículos tocando el claxon, aficionados subidos en camionetas agitaban banderas gigantes y miles de personas entonaban el tradicional “Cielito Lindo”. El Ángel de la Independencia volvió a convertirse en el punto de reunión natural del fervor futbolístico nacional, una postal que ha acompañado algunas de las páginas más memorables del balompié mexicano.

La celebración no quedó limitada a la capital. Reportes periodísticos dieron cuenta de festejos simultáneos en Guadalajara, Monterrey y otras ciudades del país, donde plazas públicas, bares y zonas de aficionados se llenaron de seguidores que celebraron el paso del Tricolor a la siguiente ronda.

La noche terminó con una sensación que desde hace años no se instalaba con tanta fuerza alrededor de la selección mexicana: la ilusión. Después de sumar dos victorias consecutivas en la fase de grupos, el conjunto nacional llega a la última jornada con el boleto asegurado y con la expectativa de mantener el impulso frente a su afición.

Y mientras los aficionados seguían cantando bajo la luz dorada del Ángel, la clasificación dejó de ser solamente un resultado deportivo. Se convirtió en una celebración colectiva, en un desahogo nacional y en una imagen que ya forma parte de la memoria del Mundial de 2026: más de 400 mil personas haciendo de Paseo de la Reforma una sola tribuna para gritar que México sigue en la pelea.

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