En un movimiento estratégico que busca consolidar a México como una potencia no solo deportiva, sino también logística en el ámbito futbolístico, el comisionado de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), Mikel Arriola, confirmó públicamente la intención del país de contender por la sede del Mundial de Clubes de la FIFA 2029. El anuncio se dio durante su participación en el foro especializado “Una Copa de Legado y Oportunidades”, organizado por Forbes, donde se analizó el futuro del balompié nacional tras la justa mundialista de selecciones que está por comenzar.
La propuesta de México no es una ocurrencia aislada, sino un plan de continuidad. Según explicó Arriola, el país se encuentra en una posición privilegiada debido a la masiva inversión que se ha realizado para el Mundial 2026. “México tiene todo para levantar la mano. La infraestructura que quedará como legado, con estadios de clase mundial ya certificados por FIFA, nos pone en la primera línea de competencia para el 2029”, señaló el directivo ante un panel de expertos y empresarios.
La infraestructura como carta de presentación
Uno de los pilares de esta candidatura es el estado actual de los recintos deportivos. Con la remodelación del Estadio Azteca y la modernidad tecnológica que ofrecen el Estadio BBVA en Monterrey y el Estadio Akron en Guadalajara, México ya cumple con los cuadernos de cargos más estrictos de la FIFA. México apuesta por la optimización de sus sedes actuales, lo que representa un ahorro operativo significativo y una garantía de éxito logístico.
Organizar un torneo de esta magnitud implica recibir a los mejores clubes del mundo, principalmente de UEFA y Conmebol, lo que requiere una sólida red de transporte, hotelería, seguridad y servicios de alto nivel. Arriola destacó que México ocupa actualmente la séptima posición entre las federaciones con mayor valor comercial para la FIFA.

Este peso económico, combinado con la pasión de la afición mexicana y la experiencia reciente en eventos de talla mundial, convierte a la propuesta en una opción atractiva para la federación internacional y sus patrocinadores.
A pesar del optimismo, el proceso aún está en etapas iniciales. México competirá probablemente contra otras candidaturas, como la de Brasil y posiblemente otras de distintos continentes. La ventaja de México radica en la experiencia que adquirirá al organizar el Mundial 2026, lo que dejará una maquinaria administrativa, operativa y de seguridad probada.
La decisión final sobre la sede del Mundial de Clubes 2029 la tomará la FIFA en los próximos ciclos. Con esta confirmación pública, México deja claro que su ambición por organizar eventos internacionales de primer nivel continúa más allá de la Copa del Mundo de 2026.