La crisis hídrica que hoy enfrenta México en su frontera con Estados Unidos no es producto de una emergencia repentina, sino de años de inacción gubernamental, falta de planeación y abandono de la infraestructura hidráulica, advirtió el ingeniero José Luis Luege, exdirector de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en entrevista con la periodista Azucena Uresti, al analizar el conflicto binacional por la deuda de agua derivada del Tratado de 1944 sobre el uso de las aguas del río Bravo.
De acuerdo con Luege, México enfrenta actualmente un adeudo de aproximadamente mil millones de metros cúbicos de agua con Estados Unidos, acumulado durante el quinquenio que concluyó en octubre pasado. El artículo cuarto del Tratado de Aguas de 1944 establece con claridad que, cuando existe una sequía extraordinaria, como ocurrió en 2023 y 2024 en toda la cuenca del río Bravo, los volúmenes no entregados deben reponerse en el siguiente ciclo de cinco años. Esto implica que, además de los compromisos ordinarios de entrega de alrededor de 431.7 millones de metros cúbicos anuales, México tendría que sumar aproximadamente 200 millones de metros cúbicos adicionales cada año, una carga que Luege considera prácticamente imposible de cumplir en las condiciones actuales.

El exfuncionario fue contundente al señalar que el problema no es sólo climático, sino político y administrativo. Aseguró que el gobierno federal del sexenio anterior estaba plenamente consciente de la gravedad del escenario, sobre todo cuando en 2023 y 2024 las presas de la cuenca del río Bravo registraron niveles críticos, pero aun así no se diseñó ni se ejecutó un plan de acción preventivo. “No se hizo la tarea”, resumió, al cuestionar que tampoco el actual gobierno cuente con una estrategia clara para enfrentar el déficit hídrico en la frontera norte.
La tensión escaló cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con aplicar aranceles de hasta 5 por ciento a productos mexicanos si el país no pagaba al menos una cuarta parte de la deuda de agua. Sin embargo, Luege explicó que, en términos técnicos, hoy es inviable cumplir con esa exigencia, ya que la cuenca del río Bravo se encuentra prácticamente seca y sin capacidad real de entrega en el corto plazo.
Uno de los puntos más polémicos ha sido la decisión del gobierno mexicano de intentar entregar volúmenes de agua a través del río San Juan, mediante el Acta 361 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA o IBWC), instrucción emitida en noviembre del año pasado. Luege subrayó que este río no está contemplado en el tratado original y que su aportación es mínima, además de que descarga aguas abajo del último punto oficial de entrega a Estados Unidos, lo que vuelve ineficaz cualquier intento de cumplir las obligaciones por esa vía.
México buscará un acuerdo con EU tras la amenaza de Trump de imponer 5% de arancel por el pago de agua.
— Manuel Lopez San Martin (@MLopezSanMartin) December 9, 2025
"Se van a hacer una serie de propuestas", dice Sheinbaum pic.twitter.com/C55d35bfaT
El diagnóstico del exdirector de Conagua apunta a un elemento estructural: el abandono de la inversión en tecnificación del riego agrícola y en la modernización de los organismos operadores de agua. Durante el sexenio anterior, dijo, la inversión en estos rubros prácticamente se redujo a cero. A esto se suma que las recientes reformas a la Ley de Aguas Nacionales no fueron acompañadas de recursos suficientes en el Presupuesto de Egresos, ni en 2025 ni en el aprobado de manera anticipada para 2026, lo que deja sin respaldo financiero cualquier intención de modernizar la infraestructura hidráulica del país.
Para Luege, el único camino viable es una transformación profunda de la política hídrica nacional, basada en tecnificación intensiva de los distritos de riego de Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, así como en la modernización de los sistemas municipales de agua en la franja fronteriza. Advirtió que, en las mesas de negociación con autoridades estadounidenses, no bastan los discursos ni las promesas: se necesitan planes detallados, cronogramas y compromisos de inversión concretos, documentos que hoy México no tiene.
El exfuncionario también subrayó que el rechazo ideológico del sexenio anterior hacia figuras como las Asociaciones Público-Privadas (APP) cerró una de las pocas vías realistas de financiamiento para proyectos de gran escala. En su visión, sin participación de capital privado y sin una hoja de ruta clara, México carece de los elementos mínimos para convencer a Estados Unidos de que podrá cumplir sus compromisos en el próximo quinquenio.
💧“El problema es muy grave y es un problema del futuro”, dice José Luis Luege (@JL_Luege), ex director de la Conagua, sobre el Tratado de Aguas de 1944; señala que esto se debe a la falta de un plan de acción que “no tuvo el sexenio anterior y no veo que lo tenga el actual… pic.twitter.com/u9otUU9Mq8
— Azucena Uresti (@azucenau) December 9, 2025
En este contexto, la crisis hídrica se ha convertido en una bomba de tiempo diplomática, donde la falta de previsión y de inversión heredadas de la administración pasada colocan al país en una posición de extrema vulnerabilidad frente a las presiones comerciales y políticas de Washington, mientras el reloj corre y el agua simplemente ya no alcanza.