La Generación Z protagoniza una nueva oleada de protestas en Europa, impulsada por el encarecimiento de la vivienda, el deterioro de los servicios públicos, la precariedad laboral y la falta de confianza en las instituciones políticas. Desde Francia y Alemania hasta España, Italia, Portugal y Serbia, miles de jóvenes han salido a las calles para exigir mejores condiciones de vida y mayores oportunidades de futuro.
Las movilizaciones se han intensificado desde mediados de septiembre de 2026. Según un recuento publicado por La Vanguardia, se registraron al menos 177 protestas en 12 países europeos hasta finales de octubre. Aunque las demandas varían según el lugar, las manifestaciones reflejan un malestar compartido por una generación que enfrenta dificultades para acceder a una vivienda, conseguir empleos estables y mantener servicios públicos de calidad.
Las redes sociales, especialmente TikTok e Instagram, han contribuido a difundir convocatorias y consignas entre jóvenes de distintos países. Sin embargo, no existe una organización central que dirija todas las movilizaciones: cada protesta responde a circunstancias nacionales específicas, aunque muchas coinciden en cuestionar las perspectivas económicas y sociales de las nuevas generaciones.
🇫🇷📚 JÓVENES FRANCESES EXIGEN MEJORES CONDICIONES PARA ESTUDIAR
— EnBoga (@EnBogaMx) October 8, 2026
Miles de estudiantes mantienen protestas en distintas ciudades de Francia por la falta de profesores, aulas saturadas y deterioro de las instalaciones. En París, se concentraron cerca de la plaza de la Bastilla. 🗣️… pic.twitter.com/rXS12LP2Mb
¿Qué es la Generación Z y por qué protesta en Europa?
La Generación Z es el grupo demográfico que sucedió a los millennials. Los años de nacimiento utilizados para delimitarla varían según la fuente, aunque suele identificarse con quienes nacieron desde finales de la década de 1990 hasta principios de la de 2010.
Sus integrantes crecieron durante la expansión de internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales. En la actualidad, los miembros de mayor edad ya participan plenamente en el mercado laboral, mientras que los más jóvenes cursan estudios secundarios o superiores.
En Europa, parte de este grupo enfrenta dificultades para independizarse, cubrir el costo de la vivienda y acceder a empleos que ofrezcan estabilidad económica. A estas preocupaciones se suman las críticas a los recortes presupuestarios, las condiciones de las escuelas y universidades y la percepción de que las autoridades no responden a sus necesidades.
Un análisis de Reuters publicado el 28 de octubre identificó entre los principales motivos de las protestas el costo de la vida, el acceso a la vivienda, las oportunidades laborales, la corrupción y la sensación de que los dirigentes políticos no escuchan a los jóvenes.
🇫🇷🚨 PROTESTAS ESTUDIANTILES Y ENFRENTAMIENTOS EN PARÍS
— EnBoga (@EnBogaMx) October 6, 2026
Estudiantes bloquearon liceos para exigir más profesores, mejores instalaciones y mayor inversión en educación. En varios puntos, las movilizaciones derivaron en enfrentamientos con la policía.
👀 ¿Qué reclaman los jóvenes… pic.twitter.com/f0qO2iElvl
¿En qué países de Europa protesta la Generación Z?
Aunque las movilizaciones comparten algunas preocupaciones, las exigencias cambian de acuerdo con los problemas económicos, educativos y políticos de cada país.
Alemania: educación, servicios públicos y rechazo al servicio militar
En Alemania, los jóvenes han convocado manifestaciones para exigir mayores recursos para la educación y rechazar posibles recortes en los servicios públicos. También han surgido movilizaciones contra las propuestas relacionadas con el servicio militar y el incremento del gasto en defensa.
El 31 de octubre se celebraron convocatorias juveniles en decenas de ciudades alemanas. Las demandas se sumaron a un clima de preocupación por el financiamiento de la educación, la protección social y las oportunidades para las nuevas generaciones.
Francia: escuelas con carencias y costo de la vida
En Francia, las protestas comenzaron con demandas relacionadas con los recortes de personal educativo, la falta de profesores y las condiciones de los centros escolares.
Posteriormente, las movilizaciones incorporaron reclamos por el encarecimiento de la vida, los salarios y los servicios públicos. Algunas manifestaciones terminaron en enfrentamientos con la policía, incendios y saqueos, lo que amplió el debate sobre la seguridad y las causas del descontento social.
España y Portugal: el problema de acceder a una vivienda
La crisis inmobiliaria se encuentra entre los principales motores de las movilizaciones en la península ibérica.
En España, las protestas por el acceso a la vivienda cobraron fuerza después del desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que tuvo que abandonar el piso madrileño en el que había vivido durante décadas. El caso se convirtió en un símbolo de la preocupación por los alquileres y la vulnerabilidad de los inquilinos.
Los manifestantes han exigido medidas para contener los precios, limitar los desahucios de personas vulnerables y regular determinadas modalidades de alquiler.
En Portugal, las movilizaciones también han denunciado las dificultades para encontrar vivienda asequible. Jóvenes activistas han organizado concentraciones y acampadas para reclamar medidas que faciliten el acceso a un hogar.
Serbia y Albania: protestas contra la corrupción
En Serbia, las movilizaciones estudiantiles contra la corrupción adquirieron fuerza después del derrumbe de una marquesina en una estación ferroviaria de Novi Sad, en noviembre de 2024, que causó la muerte de 16 personas.
Las protestas cuestionaron la responsabilidad de las autoridades y exigieron rendición de cuentas. El movimiento estudiantil llegó a convertirse en un factor político relevante, aunque sus desafíos no se limitan a las manifestaciones callejeras.
En Albania, las protestas han incluido denuncias de corrupción, falta de oportunidades laborales y decisiones gubernamentales relacionadas con proyectos urbanísticos y turísticos. Las demandas también se han extendido a la calidad de la educación y al funcionamiento de las instituciones.
Italia y Bélgica: recortes y precariedad
En Italia, las movilizaciones han reunido reclamos por el costo de la vida, las condiciones laborales y la financiación de los servicios públicos. Algunas concentraciones derivaron en enfrentamientos, incendios de barricadas y daños a establecimientos comerciales.
En Bélgica, estudiantes, sindicatos y trabajadores del sector público han protestado contra los ajustes presupuestarios y las medidas que, según los manifestantes, amenazan la financiación de la educación y las condiciones de los estudiantes universitarios.
En ambos países, las protestas reflejan la preocupación por las perspectivas económicas y por el efecto de las decisiones presupuestarias sobre las generaciones más jóvenes.
Grecia y Austria: más recursos para la educación pública
En Grecia, estudiantes y docentes han reclamado mejores condiciones educativas, mayor financiación y medidas para atender la precariedad del sector.
En Austria, las movilizaciones han incluido exigencias para mantener los recursos de las universidades públicas y evitar recortes que puedan afectar al personal y los servicios educativos.
Estas demandas forman parte de una preocupación más amplia por las oportunidades de formación y las condiciones que tendrán los jóvenes al incorporarse al mercado laboral.
🔴Manifestaciones en Italia contra los altos costos de vida
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) October 17, 2026
Este 17 de octubre, Europa enfrenta protestas en Francia e Italia contra el aumento de los precios de vida y el estancamiento de los salarios.
En Milán, Italia, hay disturbios frente a la catedral.
📹: Redes… pic.twitter.com/y75WAZ6qzg
¿Qué tienen en común las protestas juveniles en Europa?
Aunque no todas las movilizaciones responden a las mismas causas, hay cuatro problemas que ayudan a explicar la extensión del descontento.
1. El encarecimiento de la vivienda. Los elevados alquileres y los precios de compra dificultan que muchos jóvenes abandonen el hogar familiar y construyan una vida independiente. En España y Portugal, esta preocupación se ha convertido en una de las principales reivindicaciones.
2. La precariedad económica. La dificultad para conseguir empleos estables, los salarios insuficientes frente al costo de la vida y la incertidumbre laboral alimentan el descontento entre quienes comienzan su trayectoria profesional.
3. Las carencias de la educación pública. La falta de profesores, los problemas de infraestructura y las discusiones sobre los recortes presupuestarios han provocado movilizaciones estudiantiles en distintos países.
4. La desconfianza en las instituciones. Parte de los manifestantes considera que los partidos políticos y los gobiernos no atienden sus preocupaciones. En países como Serbia y Albania, esta desconfianza se relaciona directamente con las denuncias de corrupción y la exigencia de rendición de cuentas.
¿Las protestas de la Generación Z forman un solo movimiento?
No. Las movilizaciones europeas no constituyen una organización única ni comparten necesariamente una agenda política común.
En Francia, las reivindicaciones se han concentrado en la educación y el costo de la vida; en España y Portugal, en la crisis de la vivienda; y en Serbia y Albania, en la corrupción y la responsabilidad de las autoridades.
Las redes sociales facilitan que los jóvenes conozcan las movilizaciones de otros países, reproduzcan consignas y organicen convocatorias. Sin embargo, esa conexión digital no significa que exista una dirección común ni que todos los participantes compartan las mismas ideas.
El fenómeno refleja, más bien, una coincidencia de preocupaciones entre jóvenes que viven en contextos nacionales diferentes, pero que encuentran obstáculos similares para acceder a una vivienda, obtener estabilidad económica y confiar en las instituciones.
El alcance de estas protestas y su capacidad para producir cambios dependerán de las respuestas de los gobiernos y de la posibilidad de transformar las demandas de las calles en medidas concretas.