La guerra en Medio Oriente entró en una fase de expansión regional este lunes, con un nuevo frente abierto por Israel en territorio de Líbano, en respuesta a disparos atribuidos al grupo chiita Hezbollah, mientras se multiplican las hostilidades tras los ataques iniciales de fuerzas israelíes y de Estados Unidos contra Irán. El conflicto, que ya involucraba bombardeos y lanzamientos de misiles en varios frentes, amenaza con desestabilizar aún más a una región estratégica para el equilibrio energético y geopolítico global.
De acuerdo con reportes oficiales y medios internacionales, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron bombardeos selectivos en el sur del Líbano luego de que Hezbollah lanzara proyectiles hacia territorio israelí. El intercambio de fuego revive el riesgo de una confrontación directa de mayor escala entre ambas partes, en una frontera históricamente volátil. Hezbollah, respaldado por Teherán, ha sido un actor clave en la tensión permanente entre Israel y el llamado “eje de resistencia” que encabeza la república islámica.
Reportan explosiones e incendios en la ciudad de Beirut, luego de los ataques de Israel en el sur de Líbano.
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En paralelo, la escalada alcanzó otras latitudes. Autoridades británicas confirmaron el impacto de un dron en las inmediaciones de una base militar del Reino Unido en Chipre, enclave estratégico para las operaciones occidentales en la región. Aunque no se detallaron de inmediato los daños materiales ni posibles víctimas, el incidente amplía la dimensión internacional del conflicto y coloca en alerta a miembros de la OTAN con presencia militar en el Mediterráneo oriental.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Desde el sábado, la Guardia Revolucionaria Islámica, fuerza élite del régimen iraní, anunció ataques contra objetivos militares de Estados Unidos e Israel. Este lunes, el cuerpo militar ideológico aseguró haber alcanzado cientos de blancos, incluidos centros estratégicos y sedes gubernamentales. Las autoridades israelíes reconocieron impactos en distintas zonas del país, mientras que Washington confirmó intentos de ataque contra instalaciones con presencia militar estadounidense en la región.
ÚLTIMA HORA – Israel está destruyendo las sedes bancarias de Hezbolá en todo el Líbano.
— Isaac2 (@isaacrrrr7) March 2, 2026
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Las ofensivas también han alcanzado infraestructura civil en varios puntos del Golfo Pérsico. Diversos reportes indican daños en zonas residenciales, instalaciones energéticas y terminales logísticas en monarquías aliadas de Occidente que hasta ahora habían permanecido relativamente al margen de la confrontación directa. Aunque los gobiernos locales han buscado transmitir calma, la interrupción de actividades comerciales y el cierre temporal de espacios aéreos reflejan la magnitud del impacto.
🔴 Tras el anuncio de que Israel lanzaría misiles sobre Líbano, los habitantes de su capital acaparan las avenidas principales para escapar de los posibles ataques#VIDEO: @J8888 via Storyful pic.twitter.com/gfdsfKEw7B
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El conflicto ha generado un caos significativo en el transporte aéreo internacional, con cientos de vuelos cancelados o desviados ante el cierre de rutas clave sobre Medio Oriente. Asimismo, el estratégico estrecho de Ormuz, paso obligado para una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, opera con fuertes restricciones, lo que ha disparado los precios internacionales del crudo y del gas natural en los mercados asiáticos y europeos.
La comunidad internacional ha llamado a la contención ante el riesgo de una guerra abierta de alcance regional. Naciones europeas y asiáticas activaron protocolos de evacuación para sus ciudadanos, mientras organismos multilaterales instaron a retomar canales diplomáticos. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no se reportaban señales concretas de desescalamiento.
Con múltiples actores involucrados, ataques cruzados en varios países y consecuencias directas en el mercado energético mundial, la guerra en Medio Oriente se perfila como una crisis de amplio alcance cuyas repercusiones podrían sentirse mucho más allá de la región. La posibilidad de un enfrentamiento prolongado, con nuevas potencias implicadas de manera directa o indirecta, mantiene en vilo a la comunidad internacional.