Nicolás Maduro, el hombre que ha gobernado Venezuela durante más de una década y cuya figura siempre ha polarizado tanto en América Latina como en el escenario internacional, protagonizó este lunes un evento sin precedentes al llegar al tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York para su primera audiencia ante la justicia estadounidense. El exmandatario venezolano —capturado el pasado sábado en Caracas en el marco de una operación ejecutada por fuerzas de Estados Unidos— y su esposa, Cilia Flores, enfrentan ahora en Manhattan un proceso que hasta hace pocos días parecía imposible y que ha cambiado de manera radical el vínculo entre Washington y Caracas.
#AHORA #5Ene 8:40 am | EE.UU. | Nicolás Maduro y Cilia Flores son trasladados a los tribunales de Nueva York para su primera comparecencia. pic.twitter.com/wcBW8MDfaX
— Luis Olavarrieta (@LuisOlavarrieta) January 5, 2026
La llegada de Maduro al corazón judicial neoyorquino se materializó tras un traslado bajo estrictas medidas de seguridad. Desde la prisión federal Metropolitana de Brooklyn (MDC), donde había sido alojado tras su arribo al país, el exgobernante fue trasladado hacia un helipuerto en las afueras de la ciudad y, posteriormente, en un helicóptero hasta las inmediaciones del tribunal ubicado en Manhattan. Una vez en tierra, él y Flores —acusada ahora por primera vez en este caso— fueron escoltados por un convoy de cinco vehículos y una fuerte presencia policial que mantuvo varias vías cerradas en el entorno urbano. La escena, difundida por medios de comunicación estadounidenses, mostró a Maduro asistido por agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) mientras descendía con dificultad y subía a un vehículo blindado que lo condujo al juzgado.
🇺🇸🇻🇪 | Imágenes que le dan la vuelta al mundo: Nicolás Maduro trasladado a un tribunal federal de Nueva York para su primera comparecencia. pic.twitter.com/ri22Cznk4f
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) January 5, 2026
La audiencia, prevista inicialmente para las 12:00 hora local (17:00 GMT), marca el inicio formal de un proceso judicial que ha captado la atención mundial. La causa, radicada en el Distrito Sur de Nueva York y a cargo del juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años, se deriva de una acusación ampliada que reitera cargos presentados originalmente en 2020. Entre las imputaciones, las autoridades estadounidenses sostienen que Maduro lideró una conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para su uso, en lo que se describe como una red que operó desde los niveles más altos del poder venezolano. En esta nueva versión de la acusación, la Fiscalía también incluyó a Cilia Flores por su presunta participación en la coordinación logística de la supuesta red criminal.

El arresto y traslado de Maduro han detonando una ola de reacciones en el plano internacional. Países como China y organismos multilaterales como las Naciones Unidas han expresado su profunda preocupación por la operación, calificándola como un precedente peligroso y señalando posibles violaciones al derecho internacional y a la soberanía venezolana. La polémica también se ha reflejado en el interior de Estados Unidos, donde expertos en derecho internacional advierten sobre debates jurídicos complejos que podrían rodear la validez de la captura y la jurisdicción del tribunal neoyorquino, especialmente en lo relativo a la inmunidad de jefes de Estado —un punto que podría remontar a precedentes como el caso del panameño Manuel Noriega.
🇺🇸Imágenes de los momentos de tensión se siguen presentando a las afueras del tribunal de Nueva York.
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) January 5, 2026
🇻🇪En el lugar numerosas personas están protestando, algunos en favor y otros en contra de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes harán su primera comparecencia… pic.twitter.com/Uflv1eROHn
Mientras Maduro y Flores enfrentan este primer capítulo del proceso, las implicaciones políticas en Venezuela ya se sienten. En Caracas, Delcy Rodríguez fue nombrada presidenta encargada, en un intento de estabilizar el poder tras la ausencia de Maduro, mientras que sectores políticos y sociales se dividen entre quienes consideran la acción estadounidense como una justicia necesaria contra el narcotráfico y quienes la califican como una intervención injustificada. En el tribunal de Manhattan, más allá de la cobertura mediática, el curso del proceso dependerá ahora de audiencias futuras en las que se definirán condiciones de detención, estrategias de defensa y, posiblemente, los términos de una batalla legal que podría durar años y remodelar la relación entre ambos países.
La jornada de este lunes quedará registrada en los anales del periodismo internacional no solo por la presencia de una figura política tan controvertida en un tribunal estadounidense, sino por el impacto geopolítico que este caso ya proyecta en un hemisferio marcado por tensiones, alianzas y una profunda transformación del escenario político latinoamericano y global.