El sismo de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia dejó al menos 224 muertos y cientos de heridos. Aunque su epicentro se ubicó a una profundidad cercana a los 100 kilómetros, la enorme energía liberada y la vulnerabilidad de algunas construcciones convirtieron el movimiento en una de las emergencias sísmicas más graves de los últimos años en el país.
En cuestión de minutos, el paisaje urbano de varias regiones de Colombia cambió.
El terremoto registrado durante la mañana del lunes 10 de agosto sacudió con fuerza el occidente del país y provocó el colapso de edificios, daños en viviendas y una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes entre los escombros.
Pero una pregunta comenzó a surgir conforme se dimensionaba la tragedia: ¿cómo pudo un terremoto ocurrido a una profundidad cercana a los 100 kilómetros causar una destrucción tan extensa?
La respuesta está en una combinación de factores.
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— Noelia Belén Izarza 🇻🇪🇺🇸 (@noeliaizarza) August 10, 2026
Un terremoto de magnitud 7.4 liberó una enorme cantidad de energía
El primer elemento es la magnitud.
Un terremoto de 7.4 libera una cantidad extraordinaria de energía y puede provocar daños importantes a grandes distancias, especialmente cuando afecta zonas pobladas.
El epicentro fue localizado en el departamento del Chocó, cerca de San José del Palmar. El movimiento fue percibido en amplias regiones del país y también en países vecinos.
La profundidad del sismo fue cercana a los 100 kilómetros, lo que podría hacer pensar que el movimiento tendría consecuencias menores en la superficie. Sin embargo, la profundidad por sí sola no determina el nivel de destrucción.
También importan la magnitud, la distancia de las ciudades al epicentro, las características del terreno y, sobre todo, la capacidad de las edificaciones para resistir movimientos laterales.
La profundidad no evitó que la sacudida llegara a las ciudades
Los terremotos profundos suelen distribuir parte de su energía a través de un volumen mayor de la corteza terrestre.
Eso no significa que sean inofensivos.
En este caso, la potencia del movimiento fue suficiente para generar daños severos en distintas zonas del occidente colombiano. Reportes preliminares documentaron edificios colapsados y viviendas afectadas, mientras los cuerpos de rescate continuaban trabajando entre los escombros.
La distancia tampoco fue suficiente para proteger a las ciudades más pobladas.
Cali y otras localidades sintieron el terremoto con intensidad, mientras las autoridades ordenaban revisiones estructurales y evacuaciones preventivas de inmuebles dañados.
🇨🇴 TERREMOTO EN COLOMBIA 🇨🇴
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Daños enormes en Pereira y varias ciudades del país tras potente terremoto de magnitud 7,4.
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Cuando el terremoto encuentra edificios vulnerables
El segundo gran factor está en las construcciones.
Un terremoto no derriba necesariamente todo lo que encuentra a su paso. El daño depende en buena medida de cómo están diseñados y construidos los edificios, de los materiales utilizados, de su antigüedad y de las normas de construcción aplicadas.
En Colombia, investigadores han estudiado durante años la vulnerabilidad de determinadas estructuras de concreto frente a movimientos sísmicos.
Los edificios con elementos estructurales insuficientemente reforzados pueden tener dificultades para soportar las fuerzas laterales provocadas por un terremoto intenso.
Por eso, cuando un sismo de gran magnitud golpea una zona urbana, la calidad de las construcciones puede marcar la diferencia entre un inmueble que permanece en pie y otro que termina colapsando.
El terreno también puede amplificar los daños
Otro elemento que debe considerarse es el suelo.
La manera en que una ciudad se mueve durante un terremoto no depende únicamente de la energía que llega desde el epicentro. Las características geológicas del terreno pueden amplificar o modificar la intensidad del movimiento.
En zonas construidas sobre determinados tipos de suelo, las ondas sísmicas pueden generar movimientos más prolongados o intensos en superficie.
Eso significa que dos edificios ubicados a pocos kilómetros de distancia pueden experimentar daños muy diferentes durante el mismo terremoto.
🚨 #LOÚLTIMO #URGENTE | Terremoto en Colombia de 7.4 grados. pic.twitter.com/gkCuh7Q3f0
— Roger García (@Aderly) August 10, 2026
La tragedia se concentró en una región densamente poblada
El terremoto golpeó una zona que incluye ciudades importantes y comunidades con distintos niveles de vulnerabilidad.
Entre las áreas afectadas se encuentran Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, además de numerosas localidades del occidente colombiano.
En Cali, por ejemplo, se reportaron varios edificios colapsados y numerosas viviendas dañadas, mientras los equipos de emergencia revisaban estructuras que podrían representar un riesgo para la población.
La combinación de población, infraestructura y un terremoto de gran magnitud multiplicó las consecuencias.
¿Por qué un terremoto puede durar tanto?
Uno de los aspectos que más llamó la atención después del sismo fue la percepción de una sacudida prolongada en distintas regiones.
Sin embargo, es importante diferenciar entre la duración del movimiento percibido por las personas y la duración exacta de la ruptura sísmica.
Durante un terremoto pueden registrarse diferentes ondas y movimientos posteriores que hacen que la población perciba la sacudida durante un periodo prolongado.
Cuanto más tiempo permanece una estructura sometida a movimientos intensos, mayor puede ser la acumulación de daños en elementos que ya fueron debilitados por las primeras oscilaciones.
El terremoto tiene una explicación tectónica
Detrás del desastre existe un proceso que ocurre mucho antes de que las personas sientan el primer movimiento.
Colombia se encuentra en una región tectónicamente activa donde interactúan varias placas. En el occidente del país, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana, un proceso conocido como subducción.
El movimiento entre las placas no es completamente uniforme. La fricción puede impedir que se deslicen libremente y provocar que la tensión se acumule durante años.
Cuando la resistencia de las rocas finalmente es superada, parte de esa energía se libera de manera súbita en forma de ondas sísmicas.
Eso fue lo que ocurrió el lunes.