Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia inmediata al cargo mediante una carta dirigida al presidente Donald Trump, en la que expresa un abierto desacuerdo con la política exterior de la actual administración, particularmente en torno al conflicto con Irán.
En el documento, cuya autenticidad ha sido difundida en distintos espacios públicos, Kent afirma que su decisión responde a una objeción de conciencia, al considerar que no puede continuar respaldando una guerra que, según sostiene, carece de justificación en términos de seguridad nacional. En su mensaje, el ahora exfuncionario asegura que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, cuestionando así uno de los argumentos centrales que han sostenido las acciones militares recientes en Medio Oriente.
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
El exdirector del organismo encargado de coordinar la estrategia antiterrorista estadounidense sostiene que el inicio del conflicto obedece a presiones externas, particularmente de Israel y de grupos de influencia dentro de Estados Unidos.
“Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que comenzamos esta guerra debido a las presiones de Israel y su poderoso grupo de presión en Estados Unidos.“
En su carta, Kent señala que se habría desplegado una campaña de desinformación para inducir una percepción de urgencia y peligro, con el objetivo de empujar a la administración hacia una confrontación armada.
El documento también contiene un tono personal y político, al recordar que respaldó las posturas de política exterior que Trump promovió durante sus campañas presidenciales de 2016, 2020 y 2024, especialmente aquellas centradas en evitar intervenciones prolongadas en Medio Oriente. Kent reconoce decisiones tomadas durante el primer mandato del presidente, como la operación contra Qasem Soleimani y la ofensiva contra el Estado Islámico, como ejemplos de un uso “decisivo” del poder militar sin derivar en conflictos prolongados.
En contraste, advierte que la actual estrategia representa un alejamiento de ese enfoque y la compara con antecedentes como la guerra de Irak, a la que califica como un error costoso en vidas y recursos. En ese sentido, subraya que repetir ese tipo de decisiones implicaría profundizar el desgaste de Estados Unidos tanto en el ámbito interno como internacional.

La carta adquiere un carácter más contundente al incorporar la experiencia personal de Kent como veterano con múltiples despliegues en combate y como viudo de una militar fallecida en servicio. Desde esa posición, afirma que no puede respaldar el envío de nuevas generaciones a un conflicto que, en su opinión, no responde a los intereses del pueblo estadounidense ni justifica el costo humano.
En el cierre del documento, el exfuncionario hace un llamado directo al presidente Trump para reconsiderar la estrategia en Irán, señalando que aún existe la posibilidad de modificar el rumbo. Advierte que la decisión que se tome tendrá implicaciones profundas para el futuro del país, planteando un escenario de elección entre rectificar o profundizar una trayectoria que, a su juicio, conduce al deterioro.
La dimisión de Kent se produce en un contexto de alta tensión internacional y abre un nuevo frente de debate interno en Estados Unidos sobre el rumbo de su política exterior y el papel de los actores externos en la toma de decisiones estratégicas.