En un momento álgido de su discurso anual del Estado de la Unión, pronunciado este martes ante el Congreso de Estados Unidos, el presidente Donald Trump se adjudicó con énfasis el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Trump, quien reserva gran parte de su mensaje para apuntalar su narrativa de seguridad nacional interna, afirmó que su administración había “derrocado a uno de los capos más siniestros” y presentó esa acción como parte de una supuesta ofensiva más amplia contra los carteles de la droga y el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos. En su intervención, el mandatario llegó a asegurar que “grandes partes de México han sido controladas por cárteles asesinos de la droga”, un señalamiento que rompe con la prudencia diplomática habitual al referirse a un país soberano sin contextualización o reconocimiento expreso del papel de sus propias instituciones.
Donald Trump se atribuye el abatimiento de “El Mencho"
— Laura Brugés (@LauraBruges) February 25, 2026
“Hemos derrocado a uno de los líderes más siniestros, lo vieron ayer”, así lo expresó en su discurso del Estado de la Unión, sin extenderse o hacer una referencia más allá de México y su gobierno pic.twitter.com/zU8MKa0RVG
La operación en cuestión se llevó a cabo el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, y terminó con la muerte de “El Mencho”, uno de los narcos más buscados de México y Estados Unidos, responsable de la expansión del CJNG y del tráfico de múltiples drogas, incluyendo fentanilo, a través de rutas complejas que han generado miles de muertes en territorios mexicanos y norteamericanos.
Sin embargo, los hechos constatan que la acción fue planificada y ejecutada por fuerzas mexicanas, principalmente el Ejército y la Guardia Nacional, aunque con apoyo de inteligencia proporcionado por agencias estadounidenses en coordinación bilateral. El gobierno mexicano ha insistido, por su parte, en que no hubo participación directa de tropas de Estados Unidos en el operativo, subrayando la soberanía de su estrategia de seguridad.
Más allá del episodio particular, la alusión de Trump a que vastas zonas de México están bajo control de carteles se inserta en un discurso más amplio que busca reforzar su narrativa sobre fronteras “seguras”, combate al narcotráfico y control de migración, pilares de su agenda política interna. Estas aseveraciones han sido repetidas en múltiples foros y entrevistas, y ahora cobran especial relevancia al ser pronunciadas en uno de los eventos políticos más emblemáticos de la agenda de Washington.
El impacto de estas declaraciones va más allá de la retórica política: alimenta discusiones sobre soberanía, seguridad regional y la forma en que Washington y Ciudad de México enfrentan un problema que, por décadas, ha exigido no solo acciones militares o policiales, sino políticas públicas profundas, desarrollo social y estrategias compartidas de largo plazo. En medio de ello, la figura de “El Mencho” se convierte no solo en un símbolo de la violencia y riqueza de los cárteles, sino también en una pieza central de narrativas políticas que trascienden las fronteras y condicionan el diálogo bilateral en la región.