La identidad de tres hombres señalados por haber retirado una lona colocada por integrantes de colectivos de madres buscadoras y por presuntamente haber agredido a un periodista durante los hechos fue difundida en redes sociales y diversos espacios informativos, en medio de la indignación que ha generado el caso.
Los señalados fueron identificados como Liel Nasibi, Aarón Ortiz Jiménez y Abraham Chayo, quienes aparecen relacionados con el incidente ocurrido durante una actividad encabezada por madres buscadoras que exigían visibilizar la crisis de desapariciones que enfrenta el país y el derecho de las familias a continuar con la búsqueda de sus seres queridos.
De acuerdo con los testimonios y registros difundidos públicamente, los tres hombres habrían intervenido para retirar una lona utilizada por las familias durante una manifestación, acción que derivó en momentos de tensión y confrontación. Durante el episodio también se reportó una agresión contra un periodista que daba cobertura a los acontecimientos, situación que fue condenada por activistas, colectivos de búsqueda y usuarios de redes sociales que exigieron respeto tanto a la libertad de prensa como a las víctimas de desaparición.
Uno de los señalamientos que más indignación ha provocado corresponde a Aarón Ortiz Jiménez, quien, según denuncias difundidas por testigos y participantes de la protesta, primero habría dirigido el calificativo de “malas madres” a las integrantes de los colectivos. Posteriormente, de acuerdo con los mismos testimonios, utilizó la expresión ofensiva “putitas buscadoras” para referirse a las mujeres que participan en la localización de personas desaparecidas.
Las expresiones atribuidas al señalado fueron ampliamente rechazadas debido a que las madres buscadoras representan uno de los movimientos sociales más visibles en México en materia de derechos humanos. Muchas de ellas han emprendido búsquedas por cuenta propia tras la desaparición de familiares, recorriendo predios, carreteras, zonas rurales y distintos puntos del país en un esfuerzo por encontrar indicios que permitan conocer el paradero de sus seres queridos.
El caso ha generado una fuerte reacción pública porque ocurre en un contexto marcado por la exigencia constante de verdad y justicia para miles de familias afectadas por la desaparición de personas. Organizaciones civiles y defensores de derechos humanos han insistido en que las madres buscadoras realizan una labor que, en numerosos casos, ha permitido localizar restos humanos, fosas clandestinas e indicios relevantes para investigaciones oficiales.
Asimismo, la presunta agresión contra un periodista ha reavivado el debate sobre las condiciones en las que trabajan los profesionales de la comunicación durante coberturas relacionadas con protestas sociales y derechos humanos. Diversos sectores han recordado que la libertad de expresión y el derecho a informar constituyen pilares fundamentales en una sociedad democrática y que cualquier acto de intimidación o violencia contra periodistas debe ser investigado.
Hasta el momento, la atención pública permanece centrada en las denuncias realizadas por las madres buscadoras y en la difusión de las identidades de los tres hombres señalados por su participación en los hechos. El caso continúa generando reacciones de solidaridad hacia las familias de personas desaparecidas, así como llamados para que se garantice el respeto a quienes buscan a sus seres queridos y a quienes documentan y dan seguimiento a estas causas desde el ejercicio periodístico.