Habitantes de al menos siete colonias del oriente de Cuernavaca iniciaron una movilización para exigir información y transparencia sobre el desarrollo inmobiliario Alto Verde, promovido por la empresa Portenta, al advertir que el proyecto podría generar impactos en el abastecimiento de agua, la movilidad urbana y la conservación ambiental del predio conocido como La Cazahuatera, uno de los últimos espacios con vegetación remanente dentro de la zona urbana de la capital morelense.
La inconformidad surgió después de que vecinos detectaron la promoción comercial del complejo habitacional mediante anuncios instalados sobre la autopista y publicaciones en redes sociales. A partir de ello comenzaron a organizarse para investigar el alcance del proyecto, conocer los permisos con los que cuenta y revisar la situación jurídica y ambiental del terreno donde se pretende desarrollar.
Patricia Álvaro Carrillo, presidenta del Consejo de Participación Social de la colonia Satélite, explicó que la preocupación se extendió rápidamente entre distintas comunidades debido a que varias de ellas enfrentan desde hace años problemas recurrentes en el suministro de agua potable. Según indicó, los habitantes comenzaron a recopilar información y a intercambiar datos con vecinos de otras colonias afectadas por la escasez del recurso hídrico.

Con base en la información difundida por la propia promoción del desarrollo, los vecinos estiman que Alto Verde contempla inicialmente más de 150 departamentos, aunque señalaron que desconocen si esa cifra representa la totalidad del proyecto o si podría ampliarse durante su ejecución.
La preocupación ha sido respaldada por habitantes de las colonias Mártires del Río Blanco, La Revolución, Ciudad Chapultepec, Tulipanes, Hernández Navarro y Ricardo Flores Magón, además de los Consejos de Participación Social de Satélite, Estrada Cajigal, Emiliano Zapata y Las Granjas, cuyos integrantes consideran que un desarrollo habitacional de esa magnitud podría modificar las condiciones urbanas y ambientales de la zona.
Los vecinos sostienen que muchas de esas colonias ya padecen problemas de abastecimiento de agua y temen que una mayor demanda derivada del complejo habitacional agrave una situación que actualmente obliga a diversas familias a recibir el servicio únicamente durante algunas horas y con una frecuencia limitada.


El desarrollo inmobiliario se proyecta sobre el predio conocido como La Cazahuatera, localizado en la colonia Ricardo Flores Magón, entre el bulevar Cuauhnáhuac y el Paso Exprés. Para los habitantes, el sitio constituye uno de los últimos remanentes de vegetación de selva baja caducifolia que sobreviven dentro de la mancha urbana de Cuernavaca y cumple una función ambiental relevante para la ciudad.
De acuerdo con la información que vecinos han recibido de organizaciones civiles, especialistas, biólogos y colectivos ambientalistas como Guardianes de los Árboles, el predio también funciona como una importante zona de captación de agua de lluvia que favorece la infiltración hacia el subsuelo y contribuye a la recarga de los mantos acuíferos que abastecen a colonias cercanas.
Los habitantes consideran que una urbanización intensiva del terreno, con superficies impermeabilizadas por concreto y pavimento, podría disminuir esa capacidad de infiltración y agravar la disponibilidad de agua en una región que ya enfrenta presiones sobre su infraestructura hidráulica.
Además del aspecto hídrico, los vecinos destacan el valor ecológico de La Cazahuatera por albergar especies de flora y fauna que aún encuentran refugio en este espacio pese al crecimiento urbano. Entre los animales que aseguran observar regularmente mencionan cacomixtles, mapaches, ardillas, tlacuaches, diversas aves e insectos propios del ecosistema local.
Otra de las preocupaciones se relaciona con la función hidráulica de la barranca ubicada dentro del predio. Víctor Moctezuma, vecino del área, explicó que este cauce natural permite el desalojo del agua durante la temporada de lluvias y ayuda a disminuir los riesgos de inundación en calles aledañas. En ese contexto, advirtió que cualquier modificación al terreno podría alterar ese comportamiento natural y aumentar las afectaciones que actualmente experimentan durante las precipitaciones intensas.
A los posibles efectos ambientales se suma la inquietud por el impacto vial que podría generar un desarrollo de gran escala. Los habitantes sostienen que el corredor que conecta el Paso Exprés con la zona donde se ubica la delegación de la Fiscalía General de la República ya registra congestionamientos frecuentes y consideran que un incremento significativo en el número de viviendas implicaría una mayor circulación de vehículos, con consecuencias para la movilidad cotidiana.
En la colonia Ricardo Flores Magón también existe preocupación por las repercusiones económicas que podría traer consigo el nuevo complejo residencial. Algunos vecinos señalaron que actualmente enfrentan cobros de servicios públicos que consideran elevados debido a la clasificación de sus predios como zona residencial, pese a que aseguran pertenecer a sectores de bajos ingresos, situación que temen pueda agravarse con la llegada del desarrollo inmobiliario.
Respecto a la propiedad del terreno, Patricia Álvaro Carrillo señaló que durante años los habitantes tuvieron conocimiento de que La Cazahuatera pertenecía al ejido de Chapultepec; sin embargo, indicó que recientemente les fue informado que actualmente se trata de una propiedad privada, situación sobre la cual buscan mayor claridad.
Como parte de las gestiones emprendidas, los vecinos solicitaron información al Ayuntamiento de Cuernavaca sobre la situación administrativa del proyecto. Según la información que les ha sido proporcionada por autoridades municipales, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) no ha otorgado autorizaciones relacionadas con el suministro del servicio para el desarrollo y, además, no existiría un cambio de uso de suelo aprobado para el predio.
Hasta el momento, de acuerdo con lo manifestado por los propios habitantes, el megaproyecto Alto Verde no cuenta con una aprobación definitiva; sin embargo, los vecinos demandan que las autoridades hagan públicos los estudios ambientales, hidráulicos, urbanos y de impacto correspondientes, así como los permisos que eventualmente pudieran autorizar su construcción.
La preocupación aumentó después de que habitantes reportaron movimiento de vehículos y posibles trabajos preliminares dentro del predio. Tras acudir al lugar, integrantes de los comités vecinales señalaron haber observado huellas de maquinaria y de circulación vehicular, aunque no informaron sobre la realización de obras de construcción formalmente autorizadas.
Frente a este escenario, los habitantes anunciaron el inicio de la campaña ciudadana “Salvemos La Cazahuatera”, con la que buscarán informar a más colonias sobre las características del proyecto inmobiliario y promover la participación social en la defensa del espacio.
Asimismo, adelantaron que solicitarán una audiencia pública con el presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, para conocer la postura del Ayuntamiento, revisar la documentación existente sobre el desarrollo y obtener información puntual sobre los permisos relacionados con el proyecto.
De manera paralela, preparan una petición formal para que La Cazahuatera sea declarada zona natural protegida, propuesta que presentarán ante autoridades municipales, estatales y federales. La iniciativa busca preservar el predio como un espacio destinado a la conservación ambiental, la educación ecológica y la recreación pública, en lugar de convertirse en un nuevo desarrollo habitacional.
Finalmente, los habitantes hicieron un llamado a la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, y al alcalde José Luis Urióstegui Salgado para que prioricen la protección de este espacio frente al crecimiento urbano de Cuernavaca y garanticen que cualquier decisión sobre el futuro del predio se tome con base en criterios técnicos, ambientales y de transparencia, así como mediante procesos de información pública que permitan conocer el alcance real del proyecto inmobiliario Alto Verde.