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Frena Sedema operación de trajinera-hotel en Xochimilco por falta de autorización ambiental

La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) informó este lunes que no existe ninguna autorización para la operación de una trajinera adaptada como alojamiento turístico dentro del Área Natural Protegida “Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco”, luego de que el proyecto denominado “Akali” comenzara a promocionarse como una experiencia de hospedaje flotante en los canales de Xochimilco
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La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) informó este lunes que no existe ninguna autorización para la operación de una trajinera adaptada como alojamiento turístico dentro del Área Natural Protegida “Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco”, luego de que el proyecto denominado “Akali” comenzara a promocionarse como una experiencia de hospedaje flotante en los canales de Xochimilco.

La dependencia capitalina precisó que, de acuerdo con la normatividad ambiental vigente, no cuenta con registro ni autorización alguna para la prestación de servicios de hospedaje a bordo de una embarcación modificada dentro de esta zona protegida, considerada uno de los ecosistemas más relevantes de la Ciudad de México por su riqueza biológica, cultural y agrícola.

“Akali” se presenta en su plataforma digital como “la primer experiencia de pernocta flotante en Xochimilco”, ofreciendo una estancia nocturna en una embarcación acondicionada para recibir huéspedes. El proyecto se promociona como una alternativa para quienes buscan una experiencia de desconexión y contacto con el entorno lacustre de la zona, apelando a la historia y tradición de Xochimilco como uno de los espacios más emblemáticos de la capital del país.

Según información disponible en el sitio web del proyecto y verificada por Aristegui Noticias, la experiencia contempla una estancia de 18 horas entre semana para dos personas con un costo base de 3 mil 800 pesos. Sin embargo, al sumar impuestos y un cargo identificado como “costo administrativo”, el monto total asciende a 4 mil 553.46 pesos.

La postura de la SEDEMA surge en medio de la creciente atención pública que ha generado esta propuesta turística, la cual fue dada a conocer inicialmente el pasado 3 de junio por el periodista Iván Ortiz en una publicación de El Sol de México. A raíz de la difusión del caso, la autoridad ambiental revisó la situación jurídica y regulatoria relacionada con la embarcación.

En su pronunciamiento, la Secretaría recordó que dentro del Área Natural Protegida están prohibidas diversas actividades que impliquen modificaciones al entorno ecológico, entre ellas el cambio de uso de suelo, la instalación de construcciones o infraestructura con fines habitacionales y cualquier acción que represente riesgos de contaminación para los canales y humedales.

Asimismo, enfatizó que en la zona no está permitido el vertido de aguas residuales ni descargas que puedan afectar la calidad del agua, un aspecto especialmente sensible en un ecosistema cuya conservación depende del equilibrio entre la actividad humana y los procesos naturales que caracterizan a las chinampas y cuerpos de agua de Xochimilco.

La dependencia advirtió que la operación de alojamientos de esta naturaleza podría provocar impactos ambientales significativos. Entre los riesgos señalados destacan la contaminación de los canales, el deterioro de las estructuras chinamperas y las alteraciones en los hábitats de la fauna silvestre que habita la región. De acuerdo con la autoridad, estas afectaciones podrían comprometer tanto la conservación del ecosistema como las actividades productivas y culturales de las comunidades que históricamente han protegido el territorio.

El proyecto “Akali” está vinculado a Alejandro Eduardo Domínguez Suberbie, según documentos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Domínguez Suberbie es ingeniero industrial egresado de la Universidad Iberoamericana y anteriormente se desempeñó como funcionario en la entonces Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Tras la difusión pública del caso, el empresario rechazó que la iniciativa opere bajo el esquema tradicional de una trajinera turística o que pueda equipararse a plataformas de hospedaje temporal como Airbnb. En declaraciones recogidas por El Sol de México, sostuvo que se trata de una “experiencia” diseñada para ofrecer una forma distinta de acercarse al entorno de Xochimilco.

La controversia ocurre en un momento en que distintas organizaciones ambientales, habitantes y productores chinamperos han manifestado preocupación por el crecimiento de actividades turísticas y comerciales que podrían incrementar la presión sobre uno de los últimos sistemas lacustres de la capital mexicana. Xochimilco es reconocido por su valor ecológico y cultural, además de formar parte del patrimonio histórico y ambiental de la Ciudad de México.

Con el posicionamiento emitido este lunes, la SEDEMA dejó claro que la embarcación promocionada como hospedaje no cuenta con autorización para operar dentro del Área Natural Protegida, al tiempo que reiteró que cualquier actividad desarrollada en la zona debe apegarse estrictamente a las disposiciones ambientales destinadas a preservar el ecosistema y garantizar la continuidad de las prácticas tradicionales que dan identidad a Xochimilco.

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