Que en MC ya no quieren dejar espacio para interpretaciones. Después de las críticas por sus abstenciones en comisiones, la bancada naranja salió a fijar postura y anunció que sus diputados y senadores votarán en bloque y categóricamente en contra de la llamada “Ley Antimemes” cuando llegue al Pleno del Senado. El partido sostiene que las abstenciones no fueron un respaldo al dictamen, sino un último llamado para corregir una propuesta que, en su opinión, pone en riesgo la libertad de expresión.
La señal política es clara: MC decidió cerrar filas frente a cualquier intento de convertir la sátira y la parodia política en un asunto penal. La iniciativa contempla sanciones de hasta cinco años de prisión y multas de hasta 10 mil UMAs por determinados usos de elementos de identidad institucional. Con su posicionamiento definitivo, la bancada naranja busca dejar claro que, cuando estén en juego la libertad de expresión y el debate público, no habrá votos naranjas para una legislación que pueda convertirse en herramienta de censura.
MORENA PAGA EL COSTO
Que en Morena ya comenzaron a reconocer que la detención del alcalde de Juchitán, Miguel Sánchez Altamirano, tiene un costo político, aunque sus legisladores intenten convertir el golpe en una muestra de que el Gobierno federal actúa sin distingos. El argumento es que, al tratarse de un alcalde morenista detenido por presuntos vínculos con una organización criminal, el caso demostraría que no existe protección por colores. El problema es que la detención también vuelve inevitable otra pregunta: ¿cómo llegó un personaje señalado por la Fiscalía a una candidatura de Morena?
Porque el propio Raúl Bolaños admitió que existe un costo político para quienes llevaron al alcalde a la elección y puso sobre la mesa la necesidad de filtros partidistas. Ricardo Monreal, por su parte, defendió la actuación del Gobierno federal. Pero el discurso de “no hay distingos” no borra la responsabilidad política de los filtros que permitieron la candidatura. Para Morena, el caso no sólo plantea qué hace el Gobierno cuando detecta posibles vínculos criminales, sino qué hizo el partido antes de llevar a ese candidato a las urnas.
NETANYAHU, FRENTE AL VACÍO
Que Benjamin Netanyahu llegó a la Asamblea General de la ONU y encontró una escena difícil de ignorar: decenas de delegados abandonaron el salón cuando comenzó su discurso, después de que la Misión Palestina había llamado a una salida colectiva en protesta por las acciones de Israel. En lugar de leer el gesto como una señal política, el primer ministro israelí respondió calificando de “cobardes morales” a quienes se marcharon y les pidió que salieran si no querían escucharlo. El contraste fue brutal: mientras el salón se vaciaba, Netanyahu defendía las acciones militares de Israel y afirmaba que su país también estaba protegiendo a otras naciones.
El discurso profundizó una confrontación que ya trasciende las fronteras de Israel y Palestina. Netanyahu aseguró que atacar Irán fue una de las decisiones más fáciles que ha tomado y sostuvo que Israel eliminó armas nucleares iraníes, mientras la representación palestina acusó a su Gobierno de genocidio, crímenes de guerra y ocupación ilegal, acusaciones que Israel rechaza. Más allá de las posiciones enfrentadas, la imagen política quedó instalada: un primer ministro hablando ante una Asamblea parcialmente vacía y respondiendo con confrontación a quienes decidieron abandonar el recinto.