En Morena, el discurso de austeridad y distancia con los negocios privados volvió a hacer agua. El diputado Arturo Ávila terminó reconociendo lo que ya circulaba: sí es inversionista de una cervecería que, casualmente, apareció en escena durante la Feria de San Marcos.
La imagen no ayudó: el legislador junto a la dirigencia nacional del partido en un stand de bebidas alcohólicas que, según versiones, también involucra a su familia. Aunque Ávila insiste en que no promueve la marca y que solo “fue a tomarse una cerveza”, el daño ya está hecho. Porque en política, dicen, no es lo que haces… es lo que pareces. Y esta vez, en Morena, la línea entre lo público y lo privado volvió a desdibujarse.
MC SE ADELANTA AL DESASTRE
En Movimiento Ciudadano no esperaron a que el daño ambiental vuelva a estallarles en la cara… y se movieron primero. La bancada naranja en el Senado empujó una reforma para meter en cintura a todo el sector de hidrocarburos —incluida Pemex— con monitoreo en tiempo real y sin margen para esconder fugas.
Dicen que la iniciativa no es menor: obliga a las empresas a vigilar, reportar y reaccionar de inmediato ante cualquier incidente, con información continua y verificable directo a las autoridades. En MC lo venden como un golpe preventivo: dejar atrás la vieja práctica de enterarse cuando el desastre ya es irreversible. En corto, buscan que la vigilancia deje de ser simulación y se convierta en control real.
OPERATIVO CON MÁS DUDAS QUE RESPUESTAS
En Chihuahua, lo que parecía un operativo contundente terminó envuelto en versiones cruzadas. El fiscal César Jáuregui salió a apagar el fuego: negó tajantemente la participación de instructores de Estados Unidos en el aseguramiento de narcolaboratorios en la Sierra Tarahumara… pero la aclaración llegó tarde y con demasiados matices.
Según su dicho, solo participaron elementos estatales y del Ejército, mientras que los estadounidenses estaban —curiosamente— a horas de distancia. En los corrillos de seguridad, la pregunta es la misma: ¿por qué la necesidad de deslindar tan rápido y con tanto énfasis? Porque cuando la narrativa cambia de un día a otro, lo que queda no es certeza… es sospecha.