El eco de la indignación nacional por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, ha alcanzado Baja California. Colectivos ciudadanos, organizaciones sociales y habitantes de distintas ciudades del estado han convocado a marchas pacíficas bajo el lema “Paz y Justicia”, en solidaridad con las movilizaciones que se realizan en todo el país para exigir el fin de la violencia y la impunidad.
En Tijuana, la manifestación se llevará a cabo el sábado 15 de noviembre a las 2 de la tarde. El punto de reunión será el Monumento al Emperador Cuauhtémoc, ubicado en Paseo de los Héroes 9799, desde donde los participantes recorrerán la glorieta de Abraham Lincoln, el monumento a Ignacio Zaragoza y llegarán hasta el monumento a Lázaro Cárdenas, para luego regresar al sitio de partida. Los organizadores han subrayado que se trata de una marcha ciudadana y pacífica, cuyo propósito es “reducir la violencia en la ciudad y construir una sociedad basada en la paz con justicia”.
Como parte del compromiso con el orden y el civismo, los convocantes también han exhortado a los asistentes a recoger la basura durante el trayecto, en una acción simbólica que busca “limpiar” no solo los espacios públicos, sino también las prácticas de indiferencia y resignación frente a la violencia.
La convocatoria se ha replicado en otras ciudades del estado, incluyendo Mexicali, Tecate y Ensenada, donde grupos locales planean manifestaciones simultáneas bajo el mismo mensaje: exigir condiciones de seguridad y justicia ante el creciente clima de violencia que afecta a distintas regiones del país.

El asesinato de Carlos Manzo, ocurrido la semana pasada, detonó una ola de indignación que ha unido a ciudadanos más allá de las fronteras estatales. En distintas entidades, las marchas se han convertido en un espacio de duelo colectivo y de reclamo hacia las autoridades por la falta de resultados en materia de seguridad pública.
En Baja California, donde los índices de homicidios y delitos de alto impacto continúan entre los más elevados del país, la movilización también adquiere un carácter local. Los organizadores insisten en que la violencia no puede seguir normalizándose y que la sociedad civil tiene el deber de hacer escuchar su voz. “Queremos vivir sin miedo, queremos justicia y queremos paz”, señalan en el llamado difundido a través de redes sociales.
La marcha del 15 de noviembre se perfila así como una expresión ciudadana que busca trascender colores políticos y fronteras geográficas, para recordar que la demanda por la paz es hoy una causa nacional