Con trajes tradicionales, danzas, música de banda y gritos de “¡Vivan los pueblos originarios!”, miles de personas pertenecientes a distintas comunidades indígenas recorrieron este domingo 9 de agosto de 2026 las principales avenidas del centro de la Ciudad de México. La movilización, conocida como Megacalenda 2026 o 17.ª edición de la Mega Calenda, se realizó en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y formó parte de las actividades de la XII Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la capital.
El recorrido comenzó alrededor de las 8:30 o 9:00 horas en el Ángel de la Independencia y avanzó por Paseo de la Reforma, avenida Juárez y Eje Central hasta llegar al Zócalo. La convocatoria fue del Movimiento de Pueblos, Comunidades y Organizaciones Indígenas (MPCOI o MPCO). Aunque tuvo un fuerte componente cultural, los organizadores insistieron en su carácter reivindicativo.

“Es una forma de manifestarse con todo el colorido y para decirle al gobierno que aquí estamos presentes y estamos vivos”, expresó Pascual de Jesús, coordinador general del movimiento. En su convocatoria, el MPCOI subrayó que “la Megacalenda no es de fiesta, es de protesta (…) es el ejercicio de nuestro derecho a la libre manifestación para denunciar la falta de atención de las autoridades de los tres niveles de gobierno a diferentes problemáticas”.
Entre las principales demandas estuvieron la vivienda digna con pertinencia cultural para quienes viven en la capital, el pago inmediato de los adeudos a intérpretes y traductores de lenguas indígenas por parte de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, y un mayor presupuesto anual destinado a atender a estas comunidades. También se visibilizaron problemas de gentrificación, discriminación, dificultad de acceso a servicios básicos y oportunidades laborales, así como la defensa de la identidad, la lengua, la cultura y la libre determinación.

Participaron alrededor de 30 contingentes provenientes de la Ciudad de México, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí y otras entidades. Se sumaron grupos purépechas, triquis, nahuas, mixtecos, mixes, zapotecos, mazatecos, mazahuas, otomíes, tlapanecos, totonacos y otros. Destacaron danzantes caracterizados como diablos con máscaras de rasgos exagerados, comparsas, bandas de viento y participantes con vestimentas representativas de sus regiones.
Yadira Serrato Maya y su esposo, campesinos purépechas de Naranja de Tapia, Michoacán, reclamaron mejores condiciones para quienes viven del campo ante los bajos precios de sus cosechas. Otros participantes denunciaron que sus tierras se han visto “acaparadas” por procesos de gentrificación y pidieron que “el indígena tenga mínimo un lugar dónde vivir”.
La marcha también sirvió para presentar la candidatura de Charmaine White Face, integrante del pueblo Lakota de Estados Unidos, a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, como un ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas.
¡Celebremos la riqueza y diversidad de nuestras culturas originarias! 🪶✨
— SEGOB CDMX (@SeGobCDMX) August 9, 2026
Del 7 al 23 de agosto, el #Zócalo de la Ciudad de México será sede de la XII Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios, un espacio para conocer, disfrutar y reconocer las raíces que… pic.twitter.com/XRDhQ2fAWz
Al concluir el recorrido en el Zócalo, los participantes realizaron actividades culturales, talleres y conversatorios en el marco de la Fiesta de las Culturas Indígenas, que se desarrolla del 7 al 23 de agosto en la plaza principal. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México había invitado a sumarse al recorrido como una forma de celebrar raíces, identidades y diversidad.
La Megacalenda se ha consolidado a lo largo de 17 años como un espacio donde las comunidades originarias hacen visible su presencia en la capital y plantean sus demandas de manera pacífica, combinando la riqueza cultural con la exigencia de derechos. En esta edición, el mensaje central fue claro: los pueblos indígenas están presentes, vivos y demandan atención concreta de las autoridades.