Miguel Mancera Aguayo, economista mexicano y primer gobernador autónomo del Banco de México, falleció este lunes 10 de agosto de 2026 a los 93 años de edad. Nacido el 18 de diciembre de 1932 en la Ciudad de México, su trayectoria estuvo marcada por décadas de servicio en la banca central y por su papel decisivo en momentos críticos de la economía nacional.
Mancera estudió la licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y obtuvo una maestría en la misma disciplina en la Universidad de Yale. Ingresó al Banco de México en 1957 como economista y fue escalando posiciones: administrador del Fondo para el Fomento de las Exportaciones de Productos Manufacturados, gerente de Asuntos Internacionales, subdirector y subdirector general.

En marzo de 1982 fue nombrado director general del Banxico por el presidente José López Portillo, aunque renunció temporalmente tras la nacionalización de la banca. Poco después, el presidente Miguel de la Madrid lo reinstaló en el cargo. Permaneció al frente de la institución durante más de 15 años, enfrentando algunas de las crisis económicas más severas de la historia reciente de México, incluyendo la de 1982 y la de 1994-1995.
Con la reforma constitucional de 1993 que otorgó autonomía al Banco de México, Mancera se convirtió el 1 de abril de 1994 en el primer gobernador de la institución en su nueva etapa como órgano constitucional autónomo. Ocupó el puesto hasta el 31 de diciembre de 1997. Durante su gestión se implementó el Nuevo Peso en 1992 y se sentaron bases importantes para la modernización de la política monetaria del país.
Tras dejar el Banxico, se retiró de la vida pública activa, aunque su influencia se mantuvo a través de la academia y la formación de nuevas generaciones de economistas, especialmente en el ITAM, institución a la que estuvo vinculado durante gran parte de su carrera.
La noticia de su fallecimiento generó reacciones de condolencia en la comunidad financiera, política y académica. La ministra en retiro y exsenadora Olga Sánchez Cordero escribió: “Con profundo respeto, despedimos, a sus 93 años, a Don Miguel Mancera Aguayo, pieza clave en la estabilidad económica de nuestro país. Recordamos su invaluable legado como el primer gobernador de Banxico autónomo, liderando con entereza momentos históricos y guiando la modernización monetaria de la nación. Su rigor técnico, institucionalidad y vocación de servicio dejan una huella imborrable en el servicio público y la academia, especialmente en el ITAM”.
Con profundo respeto, despedimos, a sus 93 años, a Don Miguel Mancera Aguayo, pieza clave en la estabilidad económica de nuestro país. Recordamos su invaluable legado como el primer gobernador de @Banxico autónomo, liderando con entereza momentos históricos y guiando la…
— Olga Sánchez Cordero (@M_OlgaSCordero) August 11, 2026
Otros funcionarios y miembros de la comunidad financiera también expresaron su pesar, destacando su rigor técnico, su compromiso institucional y su contribución a la autonomía del banco central. Mancera recibió reconocimientos internacionales a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio de Economía Rey de España en 1992 y el Premio Woodrow Wilson en 2010.
El IPAB lamenta el fallecimiento de Don Miguel Mancera Aguayo y reconoce su destacada trayectoria y legado al frente de @Banxico, así como su contribución al fortalecimiento de las instituciones financieras de México.
— IPAB_mx (@IPAB_mx) August 11, 2026
Descanse en paz.
Su paso por el Banco de México coincidió con periodos de alta inflación, devaluaciones y ajustes estructurales. A pesar de las dificultades, se le recuerda como un técnico que privilegió la estabilidad y la profesionalización de la institución. La autonomía del Banxico, consolidada durante su periodo como gobernador, se considera uno de los legados más importantes de esa etapa.
Mancera Aguayo estaba casado con Sonia Corcuera. Su muerte representa la partida de una de las figuras más influyentes de la política monetaria mexicana de las últimas décadas del siglo XX. La comunidad económica y académica del país lamenta la pérdida de quien fue, durante años, una referencia de seriedad técnica e institucionalidad en el manejo de las finanzas públicas.