La presidenta Claudia Sheinbaum negó haber prometido durante su campaña presidencial que dejaría de utilizar la fractura hidráulica, conocida como fracking, para la extracción de gas natural en México, pese a que esa propuesta aparece de manera explícita en su documento de gobierno 100 Pasos para la Transformación y fue parte de los planteamientos presentados durante el proceso electoral de 2024.
Durante su conferencia matutina de este miércoles, la mandataria fue cuestionada sobre el uso de esta técnica de extracción de hidrocarburos y sobre la aparente contradicción entre su postura actual y los compromisos difundidos durante su campaña. En respuesta, Sheinbaum sostuvo que nunca hizo ese compromiso de manera expresa.
“Nunca lo dije en campaña como tal”, respondió la presidenta al ser interrogada sobre la permanencia del fracking como alternativa para incrementar la producción de gas natural en el país.
🗳️📌 NUNCA DIJE NO AL FRACKING: SHEINBAUM
— Juan Ortiz 🗳️👁🗨 (@Juan_OrtizMX) August 6, 2026
“Nunca lo dije en campaña como tal”, 6 de agosto de 2026
"No va a haber fracking", 6 de diciembre de 2024
"No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking", 1 de marzo de 2024. pic.twitter.com/qXIhfBCNMp
La declaración ocurre en un contexto en el que el gobierno federal ha planteado la necesidad de fortalecer la producción nacional de gas para reducir la dependencia de las importaciones, principalmente provenientes de Estados Unidos, y garantizar el abasto para la generación eléctrica y la industria.
Sin embargo, la afirmación de Sheinbaum contrasta con el contenido de su plataforma política presentada durante la campaña presidencial. En el documento 100 Pasos para la Transformación, que sirvió como eje programático de su candidatura, el punto número 87 establece de forma textual el compromiso de no recurrir a esa técnica de extracción.
El apartado señala: “No se utilizará la técnica de fracking para la explotación de gas natural; impulsaremos las energías renovables y la transición energética como parte de la soberanía energética del país”.

Además del documento programático, durante diversos actos de campaña y foros públicos la entonces candidata reiteró la intención de mantener la política impulsada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien también manifestó en distintas ocasiones su rechazo al fracking, aunque durante su administración no se modificó el marco legal que permite esta práctica ni desaparecieron por completo las asignaciones relacionadas con yacimientos no convencionales.
El debate sobre la fractura hidráulica ha cobrado nueva relevancia debido a la estrategia energética del actual gobierno. Especialistas del sector han señalado que una parte importante de las reservas de gas natural del país se encuentra en formaciones de lutitas, cuya explotación requiere precisamente del uso de fracking. El argumento oficial es que aumentar la producción nacional permitiría disminuir la elevada dependencia de las importaciones de gas estadounidense, que abastecen una proporción significativa del consumo nacional.
Organizaciones ambientalistas, por su parte, han advertido durante años sobre los riesgos asociados a esta técnica, entre ellos el elevado consumo de agua, la posible contaminación de acuíferos, la generación de residuos y las emisiones de metano, mientras que representantes de la industria sostienen que su aplicación bajo estándares técnicos adecuados puede contribuir a fortalecer la seguridad energética del país.
Las declaraciones de Sheinbaum también reavivan la discusión sobre el cumplimiento de los compromisos de campaña y la consistencia entre las propuestas electorales y las decisiones de gobierno. Mientras la presidenta asegura que nunca prometió eliminar el fracking, el contenido de 100 Pasos para la Transformación muestra que esa propuesta sí formó parte del proyecto de nación presentado a los ciudadanos durante la contienda presidencial.
Con ello, el uso de la fractura hidráulica vuelve a colocarse en el centro del debate público, no solo por sus implicaciones ambientales y energéticas, sino también por las diferencias entre las declaraciones actuales de la mandataria y los compromisos plasmados en la plataforma con la que buscó la Presidencia de la República.