Miles de habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara volvieron a salir a las calles este domingo 18 de octubre de 2026 para exigir agua potable de calidad. La movilización, la segunda en una semana, partió del Parque Revolución, mejor conocido como Parque Rojo, y avanzó hacia el Palacio de Gobierno en el Centro Histórico. Participaron familias, jóvenes, adultos mayores y colectivos civiles que portaban carteles con consignas como “Queremos agua, no veneno” y “El agua es un derecho, no privatizable”.
La protesta se originó por las reiteradas quejas de vecinos que reciben agua turbia, con mal olor, sedimentos e incluso reportes de posibles contaminantes. Estudios ciudadanos y análisis independientes han señalado deficiencias en la cloración, presencia de coliformes y metales en diversas colonias. El gobierno estatal atribuyó el problema al deterioro del sistema antiguo de abastecimiento proveniente del lago de Chapala y la presa Las Pintas, cuyas aportaciones fueron suspendidas temporalmente. Autoridades estiman que la construcción de un acueducto sustituto podría tomar varios meses y han insistido en que el servicio no será privatizado ni se elevarán las tarifas.
La marcha arrancó de forma pacífica. Organizadores y asistentes se deslindaron públicamente de grupos de personas encapuchadas que aparecieron con palos, petardos y mochilas. Varios contingentes los expulsaron al grito de “fuera reventadores”. Sin embargo, al llegar al Centro Histórico la situación cambió. Un grupo reducido permaneció frente a los edificios de los tres poderes y realizó actos de vandalismo.
🚨Derriban otro acceso del Palacio de Gobierno en Guadalajara, Jalisco.
— Azucena Uresti (@azucenau) October 19, 2026
Pese a que el colapso provocó la caída de escombros sobre varios de los agresores, los manifestantes celebraron el derribo de la estructura, mientras continúan los intentos por irrumpir en el inmueble.…
Según reportes oficiales del Gobierno de Jalisco, alrededor de 70 personas generadoras de violencia derribaron tres puertas de acceso del Palacio de Gobierno. También se registraron incendios en puertas del Congreso del Estado, daños en la sede del Poder Judicial, grafitis, rotura de cristales y afectaciones a al menos seis comercios cercanos, incluyendo saqueos y pintas. Algunos de los agresores lanzaron artefactos incendiarios. El gobernador Pablo Lemus condenó estos hechos, destacó el carácter cívico de la mayoría de los asistentes y señaló que la policía intervino para controlar incendios y resguardar los inmuebles, sin enfrentamientos directos con el contingente principal. Cinco personas fueron detenidas cuando viajaban en una camioneta robada que contenía bidones de gasolina; quedaron a disposición de la Fiscalía.
La movilización también demandó justicia por los sucesos del 11 de octubre, cuando la primera protesta frente a Casa Jalisco terminó con 39 detenciones y heridos tanto civiles como policías. Lemus reconoció días después fallas en el operativo y uso excesivo de la fuerza en aquella ocasión. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco dieron seguimiento a ambas jornadas.
Hasta la noche del domingo, un grupo reducido permanecía en las inmediaciones de Plaza de Armas y la calle Ramón Corona. Las autoridades indicaron que buscarán apoyar a los comerciantes afectados y que continúan las investigaciones. Mientras tanto, vecinos siguen reportando irregularidades en el suministro y esperan respuestas concretas sobre la calidad del agua que llega a sus hogares. La crisis hídrica, que afecta a cientos de colonias, mantiene en tensión a la metrópoli y obliga a autoridades y ciudadanos a buscar soluciones de fondo.