La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró este miércoles 30 de septiembre la aprobación en el Senado de la República de la reforma constitucional que establece la nacionalidad mexicana única como requisito para quienes aspiren a ocupar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Durante su conferencia matutina, la mandataria retomó una de las frases que ha repetido en los últimos días para defender la iniciativa: “Las y los presidentes de México solo pueden tener una bandera, una patria, un pueblo a quien defender”.
Sheinbaum aclaró que la reforma no elimina el derecho de los mexicanos a tener doble o múltiples nacionalidades. “Quisieron hacer una campaña diciendo que no permitíamos la doble nacionalidad para nuestros paisanos. Falso de absoluta falsedad”, afirmó. Explicó que cualquier persona puede conservar la nacionalidad mexicana y adquirir otras, pero quienes busquen los cargos más altos del Ejecutivo deberán renunciar a las nacionalidades adicionales antes de registrarse como candidatos.
El Senado aprobó el dictamen el martes 29 de septiembre con 86 votos a favor y 42 en contra. La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Establece que los aspirantes deben ser mexicanos por nacimiento y no poseer ni adquirir otra nacionalidad. Quienes ya cuenten con una segunda nacionalidad deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro electoral y acreditar que el vínculo jurídico con el otro Estado ha dejado de existir. Durante el ejercicio del cargo tampoco podrán invocar protección diplomática de otro país ni utilizar documentos de identidad extranjeros.
La iniciativa fue presentada por la propia presidenta el 30 de agosto y ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados el 22 de septiembre. Tras el aval del Senado, el proyecto fue remitido a los congresos de las entidades federativas, que deberán ratificarlo. Se requiere la aprobación de al menos 16 legislaturas locales para que la reforma alcance la validez constitucional.
El Congreso de la Unión y los estados tendrán un plazo de 90 días naturales para adecuar la Ley de Nacionalidad y la legislación electoral correspondiente. La disposición transitoria establece que la nueva regla entrará en vigor a partir de 2028, por lo que no afectará los procesos electorales del próximo año.
Durante el debate en el Senado, el bloque oficialista (Morena, PT y PVEM) sostuvo que la medida busca proteger la soberanía nacional y evitar posibles conflictos de lealtad. La oposición (PAN, PRI y Movimiento Ciudadano) argumentó que la reforma genera ciudadanos de primera y de segunda, y que limita derechos políticos de millones de mexicanos que viven en el extranjero.
Sheinbaum insistió en que la reforma no criminaliza a la comunidad migrante ni afecta a quienes tienen raíces en otros países. “Cualquier persona que quiera ser gobernador o que quiera ser presidente tiene que tener una sola nacionalidad”, reiteró.
Con la aprobación en el Senado, la reforma avanza hacia su última etapa legislativa. Una vez que los congresos estatales emitan su voto, el Congreso de la Unión emitirá la declaratoria de constitucionalidad y el Ejecutivo podrá promulgarla.