El día de hoy, 30 de abril de 2026, se confirmó el sensible fallecimiento de Graciela “Chela” González de Tapia, eminente educadora mexicana y pieza clave en la fundación de la Escuela Manuel Bartolomé Cossío, ubicada en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México. La noticia ha trascendido el ámbito estrictamente académico e institucional para convertirse en un acontecimiento de profundo interés y luto nacional, luego de que la actual presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, hiciera pública una emotiva carta de despedida. En su mensaje, la mandataria reconoció a la profesora no solo como su gran mentora en las aulas, sino como una influencia fundamental en su formación personal, ética y profesional durante sus primeros años de vida.
A la maestra Chela. pic.twitter.com/j6YV4wneLG
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) April 30, 2026
Graciela González de Tapia fue una figura medular en el desarrollo e impulso de la educación activa en el país. Junto a su esposo, el educador José de Tapia, consolidó la Escuela Manuel Bartolomé Cossío, un proyecto concebido bajo una visión pedagógica marcadamente progresista. Este modelo educativo buscó distanciarse radicalmente de los esquemas tradicionales basados en la memorización exhaustiva y la verticalidad, apostando en su lugar por un sistema integral donde el alumno asume el papel protagónico de su propio aprendizaje. La maestra “Chela” defendía la urgencia de enseñar a las infancias a cuestionar permanentemente su entorno, a ejercitar el pensamiento crítico y, por encima de todo, a encontrar una alegría genuina en el acto de aprender. Bajo esta filosofía de respeto, las aulas de su institución se convirtieron en espacios seguros para forjar individuos libres, analíticos, empáticos y plenamente conscientes de su valor humano.
La dimensión mediática de esta pérdida se amplificó significativamente al recordarse que la hoy titular del Poder Ejecutivo caminó y se formó por los pasillos de esa misma escuela. Durante diferentes etapas de su carrera profesional, científica y política, Claudia Sheinbaum ha subrayado la influencia indeleble de la profesora. En sus propias palabras, la maestra no se limitaba a explicar los principios básicos del álgebra o las reglas matemáticas correspondientes a la currícula; su verdadero don radicaba en dotar a sus pupilos de una estructura de pensamiento constructiva que los acompañaría por el resto de su vida. La emotiva misiva publicada esta mañana por la presidenta funciona como un testimonio público y vivo de ese agradecimiento, rindiendo honores a la mujer que le enseñó, de primera mano, la vitalidad del cuestionamiento y el razonamiento.
La respuesta del público ante el deceso no se ha hecho esperar, detonando una amplia y cálida conversación en las plataformas digitales y medios de comunicación. Figuras destacadas del ámbito cultural y artístico, como el director de teatro y actor Fernando Bonilla, junto a decenas de generaciones de exalumnos, han levantado un sentido memorial en las redes sociales compartiendo anécdotas e historias. Estas muestras de afecto colectivo evidencian que la partida de la maestra “Chela” representa el cierre de un ciclo fundamental en la historia de la docencia en México. Hoy, el país no solo despide a la respetada “maestra de la presidenta”, sino a una educadora visionaria que demostró que el salón de clases sigue siendo el espacio de transformación más poderoso para construir el futuro de una nación.