Justo después de conocer el veredicto, el expresidente republicano se consideró el jueves un “prisionero político” y este viernes en una conferencia de prensa en Nueva York dedicó gran parte de sus palabras a discutir la legalidad del juicio y señaló que lo recurrirá, alegando entre otros puntos que el juez Juan Merchan le impidió tomar la palabra en numerosas ocasiones.