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UNAM alerta por platos sucios de perros y gatos: cada cuánto debes lavarlos para evitar bacterias

Mantener limpios los recipientes de comida y agua es una medida sencilla que ayuda a reducir la acumulación de microorganismos. Foto: Pixabay / ilustrativa
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Los platos de comida y agua de perros y gatos pueden acumular bacterias y hongos cuando no se lavan con frecuencia. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierte que dejar estos recipientes sucios favorece la formación de una capa de microorganismos conocida como biofilm, que puede representar un riesgo para la salud de las mascotas y de las personas que conviven con ellas.

Ylenia Márquez Peña, especialista de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, ha explicado que los residuos de alimento, la saliva y la humedad contribuyen a la acumulación de microorganismos en los recipientes. Por eso, la higiene de los platos no debe limitarse a retirar los restos visibles de comida: también es necesario lavarlos de manera adecuada.

La recomendación principal es lavar diariamente los recipientes de comida y agua, además de limpiarlos después de cada uso cuando se ofrece alimento húmedo. También es importante utilizar utensilios exclusivos para las mascotas y evitar que las bacterias de sus platos se transfieran a las superficies donde se preparan los alimentos de las personas.

¿Qué es el biofilm y por qué aparece en los platos de las mascotas?

El biofilm o biopelícula es una comunidad de microorganismos que se adhiere a una superficie y queda protegida por una matriz que ellos mismos producen. En los platos de perros y gatos puede desarrollarse cuando se combinan humedad, restos de comida y saliva.

Esta capa puede sentirse viscosa o resbaladiza al tocar el recipiente. Sin embargo, no siempre es visible, por lo que la ausencia de residuos aparentes no garantiza que el plato esté limpio.

Cuando los recipientes permanecen sin lavar, los microorganismos pueden acumularse y multiplicarse. El riesgo depende de las especies presentes, las condiciones de higiene y la susceptibilidad del animal o de la persona expuesta.

Por ello, retirar los restos de alimento no sustituye el lavado con agua y jabón ni la limpieza de las superficies que entran en contacto con la comida.

¿Qué enfermedades pueden provocar los platos sucios en perros y gatos?

Los recipientes contaminados pueden favorecer la exposición de las mascotas a microorganismos potencialmente dañinos. Entre las consecuencias posibles se encuentran problemas gastrointestinales y, dependiendo del agente infeccioso, otras complicaciones.

Estos son algunos de los riesgos relacionados con una higiene deficiente:

  • Problemas gastrointestinales: la exposición a determinados microorganismos puede contribuir a provocar diarrea, vómito y otros trastornos digestivos.
  • Afecciones bucales: la acumulación de placa y microorganismos puede contribuir a problemas de higiene oral, aunque el mal aliento o las enfermedades de las encías no dependen únicamente de los platos.
  • Exposición a bacterias: en ambientes relacionados con los alimentos y los animales pueden encontrarse microorganismos como Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa y determinadas especies de Staphylococcus.
  • Contaminación de alimentos: los restos de comida húmeda pueden favorecer el crecimiento microbiano si permanecen durante periodos prolongados sin refrigeración o limpieza.

La presencia de bacterias en un recipiente no significa necesariamente que el animal vaya a enfermar. El riesgo depende del microorganismo, la cantidad a la que se exponga y las condiciones de salud de la mascota.

Si un perro o gato presenta vómitos persistentes, diarrea intensa, decaimiento o rechazo del alimento, es recomendable consultar a un médico veterinario.

¿Los platos sucios de las mascotas también pueden enfermar a sus dueños?

Sí, existe la posibilidad de que los microorganismos pasen de los recipientes a las personas a través del contacto directo o de la contaminación cruzada.

Por ejemplo, alguien puede tocar un plato contaminado y después manipular alimentos sin lavarse las manos. También puede transferir microorganismos a una esponja, una tarja o una superficie de cocina si no mantiene separados los utensilios de limpieza.

Este riesgo hace especialmente importante la higiene en hogares donde viven niños pequeños, personas mayores o personas con sistemas inmunitarios debilitados.

La medida preventiva consiste en lavarse las manos después de manipular los recipientes, utilizar utensilios exclusivos para las mascotas y limpiar las superficies que hayan estado en contacto con ellos.

¿Cada cuánto debes lavar los platos de tu perro o gato?

La recomendación es lavar los recipientes de comida y agua al menos una vez al día. Si la mascota consume alimento húmedo, enlatado o preparado, conviene lavar el plato después de cada comida para evitar que los residuos permanezcan durante horas.

Para mantener una higiene adecuada, sigue estas recomendaciones:

1. Lava los recipientes diariamente

Retira los restos de comida y lava el plato con agua y jabón. Frota las superficies para desprender los residuos y la biopelícula que pueda haberse formado. Después, enjuaga bien y deja secar el recipiente antes de volver a utilizarlo.

2. Utiliza una esponja exclusiva para las mascotas

No uses la misma esponja o cepillo para lavar los platos de los animales y los utensilios de las personas. Mantenerlos separados ayuda a reducir la transferencia de microorganismos entre ambas áreas.

3. Limpia la tarja después del lavado

Si lavas los platos de tu perro o gato en el fregadero de la cocina, limpia la superficie al terminar. Si utilizas un producto desinfectante, sigue las instrucciones de la etiqueta y evita que entre en contacto con los alimentos o con la mascota.

4. Cambia el agua y lava su recipiente

No basta con rellenar el plato cuando queda poca agua. Es recomendable cambiarla diariamente y lavar el recipiente para retirar saliva, residuos y microorganismos acumulados.

5. Revisa el estado del material

Los platos de acero inoxidable y cerámica esmaltada en buen estado suelen ser opciones prácticas porque tienen superficies relativamente lisas y fáciles de limpiar. Los recipientes de plástico pueden desarrollar rayaduras con el uso; si están deteriorados, conviene sustituirlos.

¿Qué tipo de plato es mejor para perros y gatos?

El material del recipiente también influye en su facilidad de limpieza.

El acero inoxidable es resistente, no poroso y sencillo de lavar. La cerámica esmaltada también puede ser una buena alternativa, siempre que no tenga grietas, desprendimientos ni zonas dañadas donde puedan acumularse residuos.

Los recipientes de plástico pueden ser útiles, pero las rayaduras profundas dificultan su limpieza. Si el plato presenta daños, manchas persistentes o una superficie deteriorada, es mejor cambiarlo.

Independientemente del material, ningún recipiente está libre de contaminación si permanece sucio durante periodos prolongados.

La higiene de los platos también forma parte del cuidado de las mascotas

Mantener limpios los recipientes de comida y agua es una medida sencilla que ayuda a reducir la acumulación de microorganismos y la posibilidad de contaminación cruzada dentro del hogar.

La advertencia difundida por especialistas de la UNAM pone el foco en un hábito cotidiano que puede pasar inadvertido: aunque el plato parezca limpio, la humedad y los residuos pueden favorecer la formación de biopelículas.

La recomendación es clara: lava diariamente los platos de perros y gatos, limpia los recipientes de alimento húmedo después de cada comida, utiliza utensilios exclusivos y mantén higiénicas las superficies donde los lavas.

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