En el mundo del espectáculo, las luces de la fama a veces proyectan sombras demasiado largas. Hoy, Alfonso “Poncho” De Nigris no es noticia por un nuevo reality o una polémica en redes sociales, sino por un grito de auxilio que nos recuerda que hay pasados que nunca terminan de irse.
— Poncho De Nigris (@_PonchoDeNigris) February 25, 2026
El comunicado emitido es contundente. La pieza clave de este rompecabezas es un penal en Morelos y una fecha: 30 de enero de 2026. Esa fue la noche en que “alguien” recuperó su libertad, y con ello, la paz de Poncho se esfumó. Aunque el regiomontano cuida sus palabras por estrategia legal, el trasfondo es un secreto a voces: aquel oscuro episodio de “alto impacto” que hace años vinculó a su familia política con la justicia y que lo mantuvo alejado de su primogénita, Ivanna.
Contextualmente, este antecedente coincide con el proceso legal de 2013, en el cual familiares directos de la madre de su hija fueron señalados y sentenciados por delitos graves, específicamente relacionados con un caso de secuestro.

Poncho es claro: hay amenazas reales. El hombre que suele mostrarse inquebrantable ante las críticas de internet, hoy se muestra vulnerable ante la seguridad de sus hijos y su esposa, Marcela Mistral. Lo que estamos viendo es el choque frontal entre la vida pública de una estrella y las consecuencias de un proceso penal que, según sus propias palabras, le dejó cicatrices “irreparables”.
Más allá del chisme de pasillo, este es un llamado a las autoridades federales. No se trata solo de un famoso pidiendo atención; es un padre de familia documentando el miedo.