El 22 de febrero de 2026 quedó marcado en la memoria de la lucha antidrogas de México y Estados Unidos. Ese día, en la sierra de Tapalpa, Jalisco, fuerzas especiales del Ejército mexicano abatieron a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Horas después, mientras en Milán se celebraba el primer oro olímpico masculino de hockey sobre hielo de Estados Unidos en 46 años, el director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terrance “Terry” Cole, recibió una llamada que cambió el tono de la jornada.
Cole lo contó con detalle durante el IDEC 40, la Conferencia Internacional de Aplicación de la Ley en materia de Drogas celebrada en Buenos Aires entre el 18 y el 20 de agosto de 2026. “Recuerdo el día que los Estados Unidos ganó la medalla de oro en hockey, cerca de media hora después recibí una llamada de Omar en la que me decía que se había desarrollado una operación exitosa para llegar a El Mencho”, relató. El interlocutor era Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México.
La operación no fue improvisada, pero sí extremadamente rápida. Según versiones oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y del propio García Harfuch, la inteligencia militar había localizado días antes a una persona cercana a una de las parejas sentimentales de Oseguera. El 20 de febrero se confirmó el traslado de esa mujer hacia una instalación en Tapalpa. Al día siguiente se planeó el operativo y el domingo 22 se ejecutó. Participaron tres componentes: fuerzas especiales terrestres, un grupo aeromóvil y apoyo aéreo de la Fuerza Aérea Mexicana. La Guardia Nacional también intervino con su Fuerza Especial de Reacción Inmediata.
Cuando el personal militar se acercó, el círculo de seguridad de “El Mencho” abrió fuego. El enfrentamiento fue violento. En el lugar cayeron varios integrantes del CJNG. Tres personas resultaron heridas de gravedad, entre ellas el propio Oseguera. Fueron trasladadas por vía aérea con la intención de llevarlas a la Ciudad de México para recibir atención médica y, en su caso, enfrentar a la justicia. No llegaron vivas. El acta de defunción posterior confirmó que Nemesio Oseguera murió por múltiples heridas de proyectil de arma de fuego en tórax, abdomen y miembros inferiores. El documento oficial registra la hora del deceso a las 10:30 de la mañana del 22 de febrero en Tapalpa.
Cole describió la operación como una “misión bilateral”. La Sedena ha insistido en que el planeamiento, el mando y la ejecución fueron mexicanos, aunque reconoció el uso de tecnología e inteligencia aportada por Estados Unidos. García Harfuch, por su parte, ha subrayado en varias ocasiones que la coordinación con la DEA se intensificó de manera significativa desde que Cole asumió el cargo en julio de 2025. Ambos funcionarios mantienen comunicación diaria. Cole ha visitado a Harfuch en la Ciudad de México y el secretario mexicano ha estado en dos ocasiones en las oficinas centrales de la DEA.
La llamada del 22 de febrero ilustra el nivel de confianza que se ha construido. Cole ha calificado a García Harfuch de “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”. En Buenos Aires, frente a representantes de más de 100 países, el director de la DEA destacó la trayectoria del secretario mexicano: casi dos décadas en seguridad pública, su paso por la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital y su supervivencia al atentado de 2020 atribuido al propio CJNG.

No todo fue celebración. Cole reconoció que la alegría por el resultado de la operación se transformó rápidamente en pesar al conocerse que elementos de las fuerzas de seguridad mexicanas habían resultado heridos o perdido la vida. García Harfuch, al referirse al mismo episodio, expresó “enorme solidaridad con todo el personal militar que perdió la vida”. Las cifras oficiales de la Sedena han hablado de dos o tres militares heridos; las bajas del lado del cártel fueron superiores y se reportaron tanto en el enfrentamiento como durante el traslado.
La muerte de “El Mencho” generó una ola de violencia en varios estados del país, con bloqueos y enfrentamientos. También modificó equilibrios internos del crimen organizado. Harfuch ha señalado en meses posteriores que la caída del líder del CJNG rompió un pacto que existía con una facción de Los Chapitos. La operación se presenta hoy como uno de los ejemplos más claros de la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum: inteligencia compartida, operaciones lideradas por fuerzas mexicanas y respeto formal a la soberanía.

Seis meses después, en el foro de Buenos Aires, Cole y Harfuch volvieron a coincidir. El director de la DEA insistió en que la comunicación es fluida y que ambos intercambian información no solo sobre objetivos en México, sino también sobre operaciones que se desarrollan en territorio mexicano. García Harfuch, por su lado, agradeció el intercambio “rápido” de información y el apoyo tecnológico. La llamada del 22 de febrero se ha convertido, para ambos, en el símbolo de una relación de trabajo que busca resultados concretos contra organizaciones designadas por Estados Unidos como terroristas extranjeras, entre ellas el CJNG y el Cártel de Sinaloa.
La historia de esa media hora que separó el oro olímpico de la confirmación de la muerte del capo más buscado del CJNG resume el estado actual de la cooperación antidrogas entre México y Estados Unidos: cercana, operativa y todavía atravesada por las tensiones propias de dos países que enfrentan el mismo problema desde lados distintos de la frontera.