La cronología del hallazgo final comenzó el pasado 24 de marzo, cuando integrantes del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, guiados por una llamada anónima —método común en la labor de las buscadoras—, se trasladaron al kilómetro 46 de la Carretera 26, que conduce a Bahía de Kino. En el sitio, fueron localizados fragmentos óseos que, por sus características y prendas asociadas, indicaban de manera preliminar una coincidencia con el joven desaparecido desde mayo de 2019.
Tras el procesamiento de la escena por parte de peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) de Sonora, los restos fueron trasladados al Laboratorio de Inteligencia Científica Forense. A pesar de los retos técnicos derivados de la exposición prolongada a las inclemencias del desierto sonorense, las pruebas de ADN comparativas con el perfil genético de Ceci Flores arrojaron un resultado positivo del 99.9%, brindando la certeza legal necesaria.
Con el corazón destrozado y desde lo más profundo de mi alma, hoy tengo que dar una noticia que ninguna madre quisiera dar…
— Ceci Flores 6623415616 (@CeciPatriciaF) March 31, 2026
Los restos encontrados en días pasados corresponden a mi hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha. La prueba de ADN ha confirmado lo que tanto temía… y aunque… pic.twitter.com/Tt18n6E8O9
Marco Antonio fue privado de su libertad por un grupo armado el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino. Ese evento no solo cambió la vida de su familia, sino que fue el catalizador para que Ceci Flores fundara uno de los colectivos más grandes y activos del país. A lo largo de estos años, Flores Armenta recorrió fosas clandestinas en diversos estados, enfrentó amenazas de muerte y se convirtió en una figura incómoda para diversos niveles de gobierno al exigir visibilidad para la crisis de desapariciones.
En sus primeras declaraciones tras la confirmación, Ceci Flores expresó un sentimiento de paz dolorosa: “Hijo, te prometí que no te dejaría solo y hoy cumplo mi promesa. No te encontré como quería, pero al menos ya no estarás bajo el sol del desierto; ahora volverás a casa”.

A diferencia de otros casos que permanecen en la impunidad, la Fiscalía de Sonora informó que este hallazgo no representa el cierre del expediente criminal. Se ha revelado que existen ocho órdenes de aprehensión o personas de interés vinculadas directamente con la desaparición y posterior asesinato de Sauceda Rocha. La detención de los responsables es ahora la nueva demanda de la familia, que busca que el caso no se detenga en la localización de los restos.
El caso de Marco Antonio es emblemático porque simboliza la labor de las “madres buscadoras”, quienes ante la inacción institucional inicial, toman palas y picos para realizar el trabajo que corresponde a las autoridades. La confirmación de este positivo genético valida la metodología de los colectivos y pone presión sobre el sistema de justicia para agilizar los más de 50,000 cuerpos sin identificar que yacen en los servicios forenses de México.
Con la entrega de los restos, la familia Flores realizará servicios fúnebres privados, cerrando un ciclo de búsqueda física para iniciar uno de duelo y memoria, mientras el colectivo que ella lidera asegura que la búsqueda continuará por los miles que aún faltan por regresar a casa.