La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se enfrenta a un fenómeno educativo y social altamente paradójico que se repite y se intensifica año con año durante sus concursos de selección a nivel licenciatura. Por un lado, la Máxima Casa de Estudios del país registra una demanda abrumadora que inevitablemente deja a decenas de miles de jóvenes frustrados y sin un lugar en las aulas universitarias; por el otro, existe un selecto grupo de carreras que presentan una sequía de aspirantes tan severa que terminan el proceso de admisión con lugares sobrantes.
De acuerdo con las cifras oficiales emitidas por la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) y recopiladas por diversas plataformas de análisis y orientación vocacional como Unitips, el contraste es verdaderamente alarmante. En los procesos de admisión más recientes, la carrera de Médico Cirujano acumuló a más de 22,800 aspirantes a nivel global, logrando el ingreso apenas un escaso 1.7% del total de los sustentantes. Le siguieron de cerca otras licenciaturas tradicionales como Psicología, con más de 12,200 solicitantes, y Derecho, con una demanda superior a los 11,400 alumnos. La tensión y el alto nivel de estrés por el puntaje requerido —que a menudo rebasa los 110 o 114 aciertos de los 120 posibles en el examen general para las áreas de la salud— contrastan dramáticamente con el desolador escenario que se vive en ciertas facultades descentralizadas.
El vacío en las aulas: Las carreras con menor demanda
En el extremo completamente opuesto del espectro universitario, diversas licenciaturas de reciente creación o con un perfil altamente especializado ven sus aulas y laboratorios semivacíos. El caso estadístico más paradigmático y llamativo es el de la licenciatura en Administración de Archivos y Gestión Documental, impartida en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia. Según los reportes del último ciclo escolar analizado, este programa académico ofertó un total de 28 lugares disponibles, pero de manera insólita, únicamente registró a 3 aspirantes, convirtiéndose formalmente en la carrera con menor demanda de toda la institución.
Una situación sumamente similar ocurre con la licenciatura en Geografía Aplicada dentro de la ENES Unidad Mérida, que ofreció 13 lugares para los aspirantes, pero solo fue solicitada en primera opción por 4 estudiantes. En la Ciudad de México el fenómeno también está presente: la carrera de Lengua y Literaturas Modernas (Letras Portuguesas), ofertada en la histórica y céntrica Facultad de Filosofía y Letras dentro de Ciudad Universitaria, registró apenas 6 aspirantes totales para el proceso de selección de concurso.
A continuación, se detalla el marcado contraste entre ambos panoramas, ilustrando la disparidad de la demanda universitaria actual:
| Carrera (Sede de impartición) | Aspirantes registrados | Seleccionados (Aprox.) | Estado de la demanda |
| Médico Cirujano (Facultad de Medicina y FES) | Más de 22,800 | 1.7% de admisión global | Sobredemanda crítica |
| Psicología (Múltiples sedes) | Más de 12,200 | 9.6% de admisión | Alta saturación |
| Derecho (Múltiples sedes) | Más de 11,400 | Alta competencia | Alta saturación |
| Admin. de Archivos y Gestión Documental (ENES Morelia) | 3 | 3 | Lugares vacíos (25 sobrantes) |
| Geografía Aplicada (ENES Mérida) | 4 | 4 | Lugares vacíos (9 sobrantes) |
| Letras Portuguesas (Fac. Filosofía y Letras) | 6 | 4 | Demanda casi nula |
Factores que explican la polarización estudiantil
Especialistas en orientación vocacional, académicos y autoridades universitarias atribuyen este complejo fenómeno a tres factores estructurales y sociológicos. El primer gran elemento es la marcada centralización territorial; una enorme mayoría de los aspirantes originarios de la capital del país o la zona metropolitana prefieren intentar múltiples veces ingresar a los emblemáticos recintos de Ciudad Universitaria, antes que plantearse la posibilidad de mudarse a los campus de vanguardia (las denominadas ENES) ubicados estratégicamente en estados como Michoacán, Yucatán o Guanajuato.
El segundo factor, de profundo impacto social, es la notoria falta de exploración vocacional temprana. Los estudiantes de educación media superior a menudo eligen su futuro profesional guiados por el prestigio social, los salarios percibidos históricamente o por la simple inercia de la tradición familiar. Las disciplinas académicas de nueva creación, tales como Desarrollo Territorial o Geohistoria, enfrentan el gigantesco reto de ser prácticamente desconocidas. “Los jóvenes no saben de qué van a trabajar si estudian algo que no suena a una profesión clásica, lo que genera mucha incertidumbre en sus familias”, han señalado expertos en pedagogía universitaria.
Finalmente, el sistema de ingreso cuenta con un obstáculo adicional: las carreras con prerrequisitos. Algunas opciones académicas como Etnomusicología, Enseñanza del Inglés o diversas literaturas exigen un examen de dominio de idioma previo o estrictas pruebas de aptitudes artísticas y musicales antes de poder presentar el examen general de la UNAM. Este filtro adicional funciona como un disuasivo que aleja a muchos de los ya escasos estudiantes interesados.
La pertinencia de las nuevas profesiones
Es de vital importancia destacar que el hecho de que una licenciatura tenga baja demanda estudiantil no está en absoluto relacionado con su calidad académica, su rigor metodológico ni mucho menos con su pertinencia social. Por el contrario, disciplinas modernas como Geografía Aplicada o Ciencias Agrogenómicas fueron cuidadosamente diseñadas por expertos universitarios para responder de manera directa a crisis contemporáneas urgentes, tales como el cambio climático, la seguridad alimentaria mundial y el desarrollo urbano sustentable.
Los futuros egresados de estos innovadores programas suelen encontrar valiosas oportunidades laborales en diversos organismos internacionales, centros de investigación tecnológica, así como en dependencias gubernamentales enfocadas en la planeación y desarrollo estratégico, un área con poca competencia. El gran reto inmediato de la UNAM es, sin lugar a dudas, visibilizar todo este rico abanico de posibilidades profesionales para que las nuevas generaciones no dejen perder las invaluables oportunidades que aguardan en estas aulas hoy vacías.