La exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, formalizó su renuncia a Morena con un mensaje en el que denunció que el partido dejó de ser el proyecto que prometía y se apartó de los principios de honestidad que lo llevaron al poder. La exfuncionaria sostuvo que la organización política “ya no es el movimiento que formamos” y expresó su indignación por lo que considera una traición al pueblo de Baja California.
En su posicionamiento, Caballero afirmó que la honestidad dejó de ser un eje rector dentro del partido y acusó que se ha fallado a la ciudadanía. Aseguró que su decisión responde a un proceso de desgaste interno marcado por “traiciones y mentiras”, así como por obstáculos que, según su versión, le impidieron avanzar en sus aspiraciones políticas. En un tono crítico hacia la militancia, lanzó un señalamiento directo sobre prácticas internas que calificó como destructivas, al afirmar que mientras algunos celebran, “por debajo de la mesa se destruyen, se traicionan y se olvidan del pueblo que juraron servir”.
La renuncia resulta particularmente significativa porque apenas el 6 de marzo de 2025 la propia Caballero había reafirmado públicamente su militancia, destacando su confianza en la continuidad del proyecto de la llamada Cuarta Transformación. Ese viraje en poco más de un mes exhibe la profundidad de la ruptura y alimenta la percepción de fracturas internas en el partido gobernante.
El historial reciente de la exalcaldesa explica en parte el distanciamiento. Caballero llegó al gobierno de Tijuana en octubre de 2021 como la primera mujer electa para encabezar el municipio, uno de los más relevantes del país por su peso económico y su ubicación fronteriza. Su administración, sin embargo, estuvo marcada por una crisis de seguridad persistente y episodios que generaron controversia nacional, como el mensaje emitido en agosto de 2022 durante una jornada violenta en la ciudad, en el que pidió a grupos criminales que evitaran afectar a la población civil.
La situación de violencia impactó también su esfera personal. Tras amenazas y un atentado contra su equipo de seguridad, en junio de 2023 decidió trasladar su residencia junto con su familia a instalaciones del Ejército Mexicano, desde donde continuó despachando en la etapa final de su mandato, una medida inédita para una autoridad municipal.

El quiebre político con Morena se consolidó meses después, en julio de 2024, cuando la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido resolvió suspender sus derechos partidarios bajo acusaciones de “alta traición”. La dirigencia la señaló de presuntamente respaldar, de manera indirecta, a una candidatura opositora del Partido Acción Nacional en la contienda por la alcaldía de Tijuana, en detrimento del candidato oficial, Ismael Burgueño, quien finalmente ganó la elección. Este episodio marcó el punto de no retorno en su relación con la estructura partidista y con actores clave del morenismo en Baja California, incluido el entorno de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
La salida de Caballero no ocurre en aislamiento. Se suma a otras renuncias recientes dentro de Morena, como la del político tabasqueño Jesús Alí, quien también anunció su separación del partido al denunciar prácticas autoritarias y presuntas irregularidades, incluyendo señalamientos sobre intervención del crimen organizado en procesos internos. Estos episodios han alimentado cuestionamientos sobre la cohesión del partido y la conducción de sus procesos internos.
En este contexto, la renuncia de la exalcaldesa reaviva críticas de actores políticos y analistas sobre la actuación de instancias internas y externas que resuelven disputas partidistas. Diversas voces han señalado una presunta falta de independencia en órganos jurisdiccionales electorales, particularmente en decisiones que han validado sanciones o procesos internos favorables a Morena, lo que ha generado polémica sobre la imparcialidad en la resolución de controversias y la equidad en la competencia política.
Con su salida, Montserrat Caballero cierra un ciclo político que inició bajo las siglas de Morena y que culmina con una ruptura pública que expone tensiones internas, disputas por el poder local y una creciente discusión sobre el rumbo del partido que gobierna México.