El alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, atraviesa uno de los momentos más delicados de su administración luego de que diversos reportes periodísticos y publicaciones nacionales revelaran la existencia de una carpeta de investigación abierta en la Fiscalía General de la República por presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita y posibles vínculos con la delincuencia organizada. Las acusaciones también apuntan a la entrega de contratos públicos a empresas relacionadas con Fernando Rafael Salgado Chávez, identificado por autoridades estadounidenses como presunto operador financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Las investigaciones difundidas en medios nacionales señalan que la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada habría requerido la comparecencia de Burgueño Ruiz y de otros funcionarios del Ayuntamiento de Tijuana para esclarecer contratos asignados presuntamente de manera directa a empresas vinculadas con Salgado Chávez y con el empresario Marco Antonio Moreno Gómez. De acuerdo con los reportes publicados por medios como El Universal, Infobae y Zeta Tijuana, las indagatorias se centran en presuntas triangulaciones financieras y adjudicaciones consideradas irregulares.

Según la información difundida, el nombre de Fernando Rafael Salgado Chávez aparece en expedientes relacionados con investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), donde se le ubica como presunto operador financiero ligado al CJNG. Las publicaciones sostienen que empresas relacionadas con él habrían obtenido contratos millonarios durante la actual administración municipal de Tijuana.
El Ayuntamiento de Tijuana ha rechazado las acusaciones. Burgueño Ruiz ha sostenido públicamente que los señalamientos derivan de denuncias sin sustento y ha negado cualquier vínculo con actividades ilícitas. Sin embargo, el caso ha escalado políticamente debido a cuestionamientos sobre la falta de transparencia patrimonial del alcalde y de su círculo cercano. Diversos actores políticos y voces de oposición han exigido que el presidente municipal haga públicas sus declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses para disipar dudas sobre el origen de sus recursos.
La controversia también alcanzó al entorno familiar del alcalde. En redes sociales y espacios de análisis político se han retomado señalamientos relacionados con el patrimonio de su padre, quien presuntamente habría acumulado múltiples propiedades (19) pese a desempeñarse como maestro. Hasta el momento no existe resolución judicial que determine irregularidades en torno a esos bienes ni acusación formal presentada ante tribunales sobre ese tema específico.

Otro de los aspectos que ha generado tensión es la relación del gobierno municipal con medios de comunicación y periodistas que han documentado el caso. Diversos comunicadores han denunciado presiones y actos de intimidación tras publicar información sobre las investigaciones federales y los presuntos vínculos financieros. Organizaciones de defensa de la libertad de expresión han pedido garantías para el ejercicio periodístico en Baja California y han solicitado que cualquier inconformidad del alcalde sea canalizada por vías legales y no mediante descalificaciones públicas.
El caso ocurre en un contexto nacional marcado por crecientes investigaciones financieras y presiones internacionales relacionadas con presuntos vínculos entre funcionarios públicos y estructuras del crimen organizado. En semanas recientes, la FGR y organismos financieros mexicanos han intensificado revisiones patrimoniales y movimientos bancarios de actores políticos bajo sospecha de lavado de dinero, especialmente después de que autoridades estadounidenses ampliaran investigaciones contra operadores políticos y financieros ligados a organizaciones criminales.