El organismo ProValle reafirmó la relevancia estratégica del Valle de Guadalupe para la economía, el turismo y la industria vitivinícola de Baja California, al sostener que la región continúa consolidándose como uno de los principales destinos enológicos y gastronómicos de México, pese a los retos y señalamientos recientes en torno a su desarrollo y operación.
El presidente de ProValle, Roberto Lyle Fritch, aseguró que el Valle de Guadalupe representa el resultado del trabajo conjunto de productores, empresarios, trabajadores y familias que durante décadas han impulsado el crecimiento de la región hasta convertirla en un referente internacional del turismo enológico.

“El Valle de Guadalupe no se define por una coyuntura mediática, sino por su gente, por su historia, por el talento de quienes todos los días trabajan para hacer de esta región un orgullo para Baja California y para México”,
expresó el dirigente empresarial al reiterar el llamado a fortalecer la colaboración entre sectores para preservar la esencia y competitividad del destino.
El representante de ProValle recordó que actualmente la región concentra alrededor del 75 por ciento de la producción nacional de vino, con más de dos millones de cajas anuales y más de 150 vinícolas operando en la zona. A ello se suma la presencia de restaurantes de reconocimiento nacional e internacional que han contribuido a posicionar a Ensenada como Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO.

Roberto Lyle destacó que el crecimiento turístico del Valle ha permitido ampliar la oferta de experiencias para visitantes nacionales y extranjeros mediante hoteles boutique, espacios de glamping, turismo wellness, recorridos ecuestres, degustaciones privadas y proyectos de arquitectura de paisaje, factores que —afirmó— han colocado a la región a la altura de destinos vitivinícolas como Napa Valley, la Toscana o Ribera del Duero, aunque conservando una identidad propia ligada a la cultura y esencia de Baja California.
Asimismo, enfatizó que uno de los principales atributos del Valle de Guadalupe radica en su riqueza natural y paisajística, elemento que ha sido determinante para consolidar su atractivo turístico y fortalecer la llegada de inversiones vinculadas al sector gastronómico y hotelero.
El dirigente señaló que las críticas y observaciones hacia el destino deben asumirse como oportunidades de mejora, siempre que contribuyan al fortalecimiento de la región. Sin embargo, insistió en que también debe reconocerse el impacto económico y social que el Valle genera para Baja California, particularmente en materia de empleo formal, cadenas productivas y promoción del vino mexicano.

En materia de infraestructura, Roberto Lyle indicó que el Gobierno de Baja California ha impulsado proyectos orientados a mejorar la conectividad y movilidad en la región, entre ellos el Nodo El Sauzal-Valle de Guadalupe y trabajos de reencarpetado vial.
Además, recordó que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmedo anunció la construcción de una nueva terminal de autobuses para el Valle de Guadalupe, así como el desarrollo del proyecto Bypass Tijuana-Ensenada, contemplado como una autopista de cuatro carriles y 25.5 kilómetros de longitud para mejorar el flujo vehicular hacia la zona turística.

En el ámbito de seguridad, el presidente de ProValle informó que se prevé la instalación de una base operativa de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana en la región, con el objetivo de reducir tiempos de respuesta ante incidentes y reforzar la coordinación con operativos desplegados en municipios cercanos.
Finalmente, Roberto Lyle sostuvo que el futuro del Valle de Guadalupe dependerá de la participación conjunta de autoridades, empresarios y sociedad civil para fortalecer el turismo responsable, la sustentabilidad y la mejora continua de uno de los principales símbolos turísticos, gastronómicos y culturales de Baja California.