El precio de la tortilla en México enfrenta una nueva presión al alza durante abril, con incrementos estimados de entre 2 y 4 pesos por kilogramo en distintas regiones del país, impulsados principalmente por el encarecimiento de la harina de maíz y otros insumos esenciales. Este ajuste amenaza con llevar el costo del alimento básico por encima de los 30 pesos por kilo en varias entidades, profundizando el impacto en el gasto cotidiano de millones de hogares.
De acuerdo con estimaciones del sector retomadas por el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, al cierre de marzo el precio promedio nacional de la tortilla se ubicó en 23.17 pesos por kilo, aunque con marcadas diferencias regionales. En el norte y sur del país se observan los precios más elevados: Baja California reporta 32.71 pesos por kilo, Sonora 28.33 y Guerrero 29 pesos. En Mérida el producto alcanza los 28.17 pesos, mientras que en Nuevo León ronda los 24.88 pesos.

En contraste, el centro del país mantiene niveles más moderados, aunque con tendencia ascendente. En la Ciudad de México el kilo de tortilla se ubica en 21.73 pesos y en el Estado de México en 19.43 pesos, mientras que Puebla presenta uno de los precios más bajos con 17.69 pesos por kilo. Aun así, el aumento previsto para abril podría modificar estos rangos y presionar al alza incluso en las zonas tradicionalmente más estables.
El comportamiento del mercado también evidencia diferencias dentro de cada entidad, donde las tortillerías tradicionales suelen ofrecer precios más altos en comparación con las cadenas de autoservicio, debido a variaciones en costos operativos, logística y volumen de compra de insumos.

El encarecimiento de la tortilla se produce en un contexto de presión generalizada sobre los alimentos. Durante marzo de 2026, la canasta básica registró incrementos superiores a la inflación general anual de 4.6 por ciento. En zonas urbanas, el aumento alcanzó 8.1 por ciento, mientras que en áreas rurales fue de 7.9 por ciento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El costo de la canasta alimentaria se ubicó en 2,571.18 pesos mensuales en zonas urbanas y en 1,940.37 pesos en zonas rurales, reflejando el encarecimiento de productos clave como el jitomate, el limón y diversos tipos de chile. Estas variaciones inciden directamente en la línea de pobreza extrema por ingresos, que en marzo se estimó en 4,940.45 pesos mensuales por persona en el ámbito urbano y en 3,553 pesos en el rural.
Entre los productos con mayores incrementos destacan el jitomate, con precios que han superado los 60 pesos por kilo y que en algunas zonas se acercan a los 80 pesos, así como el limón, que ronda los 44 pesos por kilo. Otros alimentos como la papa (24 pesos), el tomate verde (69.90) y el chile poblano (94 pesos) también han registrado alzas significativas, según reportes de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes.

Comerciantes del sector han advertido que este entorno de aumentos ha comenzado a reflejarse en una disminución de las ventas, ante consumidores que ajustan sus patrones de compra frente al deterioro de su poder adquisitivo. En este escenario, el incremento en el precio de la tortilla —uno de los productos más representativos de la dieta mexicana— se suma a una cadena de presiones que agravan el costo de vida y estrechan aún más el margen de gasto de las familias.