En un movimiento que ha encendido las alertas sobre la libertad de prensa en la región, el gobierno de Estados Unidos canceló de manera sorpresiva las visas de la mayor parte de la junta directiva de La Nación, el periódico de mayor circulación e influencia en Costa Rica.
La administración de Donald Trump ejecutó la medida contra cinco de los siete ejecutivos del rotativo sin emitir, hasta el momento, una justificación oficial. Ante el silencio del Departamento de Estado, la directiva del diario calificó el retiro de sus documentos migratorios como un acto “sin precedentes” en los países democráticos.

Si bien no hay una declaratoria formal por parte de Washington, un reporte de The New York Times y analistas políticos consultados por el medio estadounidense coinciden en que la sanción migratoria obedece a una estrategia de la Casa Blanca para castigar a las voces críticas y respaldar a sus aliados estratégicos. En este caso, el gran beneficiado político es el actual presidente costarricense, Rodrigo Chaves.
La fricción entre La Nación y Chaves tiene un origen claro. Durante la contienda electoral de 2022, el periódico lideró una serie de investigaciones que sacaron a la luz un extenso expediente por acoso sexual en contra de Chaves, derivado de su etapa como alto funcionario en el Banco Mundial. Aunque el organismo internacional confirmó las faltas y lo degradó de su puesto, el político logró ganar la presidencia.
Desde su llegada al poder, el mandatario ha mantenido una confrontación abierta con el periódico, señalando a sus periodistas como enemigos de su gobierno. En paralelo, Chaves se ha posicionado como uno de los aliados más firmes de la actual administración estadounidense en Centroamérica.
Este estrecho vínculo quedó en evidencia tras la reciente visita del Secretario de Estado, Marco Rubio, quien elogió a la administración de Chaves y la catalogó como “un modelo” para la región. Rubio celebró especialmente la decisión del gobierno de Costa Rica de prohibir la participación de empresas chinas, como Huawei, en el desarrollo de la red 5G del país, argumentando motivos de seguridad.
En un fuerte editorial publicado este lunes, La Nación fue tajante sobre los motivos detrás del bloqueo diplomático: “Ante la ausencia de cualquier explicación o razones objetivas que la respalden, solo se puede sacar una conclusión: su propósito ha sido castigar la postura editorial”. El caso abre ahora un nuevo debate sobre el uso de las políticas migratorias como herramienta de presión contra el periodismo de investigación.