Bajo una intensa lluvia sobre el Centro Histórico de la Ciudad de México, el escritor Juan Villoro inauguró en El Colegio Nacional el ciclo “No se dieron las condiciones: pasión y drama del futbol mexicano”, una serie de actividades dedicadas a reflexionar sobre el significado cultural, social y emocional del futbol en México, cuya apertura estuvo marcada por la presentación del libro Los héroes numerados y por la apertura de la exposición ¿De qué color pinta el verde? La selección mexicana, el futbol y sus representaciones del mundo.
Durante una conversación con el periodista deportivo Tlatoani Carrera, Villoro insistió en que el principal capital del futbol mexicano no ha sido necesariamente el rendimiento deportivo, sino la capacidad de la afición para convertir cada partido en una celebración colectiva. El escritor sostuvo que si existiera un campeonato mundial de aficionados, México habría llegado en repetidas ocasiones a las finales, porque el entusiasmo nacional supera incluso las limitaciones futbolísticas del país.
“La ilusión es superior a la realidad”, afirmó Villoro al reflexionar sobre la relación emocional que millones de mexicanos mantienen con la selección nacional. El integrante de El Colegio Nacional explicó que en México cualquier acontecimiento colectivo puede convertirse en una fiesta multitudinaria, ya sea una celebración religiosa, una fecha cívica o un partido de futbol. A su juicio, el fenómeno rebasa el resultado deportivo y se convierte en una experiencia de convivencia y pertenencia social.

El narrador recordó una reflexión del escritor argentino Martín Caparrós, quien cuestionaba por qué países sin posibilidades reales de conquistar un Mundial viven con tanta intensidad el torneo. Villoro respondió que esa lógica no puede comprenderse sin entender el espíritu festivo de la afición mexicana, capaz de entusiasmarse más allá de las probabilidades deportivas.
Aunque reconoció que comienzan a percibirse ciertas fisuras en el entusiasmo colectivo frente a la próxima Copa del Mundo de 2026, el escritor sostuvo que México sigue teniendo uno de los públicos más entregados del planeta. Precisamente esa idea articula la exposición inaugurada en El Colegio Nacional, dedicada a explorar cómo el futbol y particularmente la selección mexicana han moldeado imaginarios culturales, símbolos nacionales y formas de convivencia social.
La muestra reúne fotografías, narraciones sonoras de encuentros emblemáticos, balones, playeras, réplicas de trofeos y textos escritos por Villoro. El proyecto busca analizar cómo el color verde de la selección se transformó en una representación emocional de la identidad mexicana y en un espacio donde convergen distintas expresiones populares.
Villoro recordó que los Mundiales de 1970 y 1986 fueron exitosos no únicamente por lo ocurrido dentro de la cancha, sino por el ambiente social y cultural que se generó alrededor de ellos. Mencionó particularmente la presencia del Brasil de Pelé en 1970 y de la Argentina de Diego Maradona en 1986 como momentos históricos que permanecen ligados a la memoria colectiva mexicana por el ambiente festivo que inundó calles y estadios.

Durante el diálogo, Villoro también abordó el poder narrativo del futbol y la manera en que las emociones depositadas en los estadios modifican el comportamiento cotidiano de las personas. Señaló que individuos aparentemente solemnes cambian radicalmente durante los partidos, pintándose el rostro, abrazando desconocidos o gritando consignas como parte de una transformación emocional que, desde su perspectiva, resulta fascinante para la literatura.
El escritor afirmó que el futbol se sostiene tanto en las jugadas como en las historias que las rodean. Por ello aseguró que le interesa “la vida privada de los goles”, es decir, aquello que ocurre fuera de la cancha y que explica los dramas, obsesiones, apuestas personales y tensiones emocionales de los protagonistas antes de un momento decisivo.
En ese contexto recordó una anécdota protagonizada por Bora Milutinovic durante el Mundial de Italia 1990, cuando la selección de Costa Rica, sin esperar avanzar más allá de la fase inicial, tuvo que improvisar uniformes adicionales recurriendo a camisetas de la Juventus de Turín. Villoro destacó que muchas veces las grandes gestas deportivas nacen de situaciones inesperadas o improvisadas.
Otro de los temas centrales de la conversación fue la importancia del lenguaje en el futbol. Villoro aseguró que el deporte mejora a través de las palabras y de las conversaciones posteriores a los partidos. Recordó cómo jugadas de apenas unos segundos pueden debatirse durante décadas, como ocurrió con el llamado “gol fantasma” de Wembley en la final entre Inglaterra y Alemania de 1966.
El escritor también rindió homenaje a los narradores deportivos de radio y televisión que marcaron su formación literaria. Mencionó particularmente a Ángel Fernández, a quien consideró uno de los grandes transformadores del relato futbolístico por su capacidad para convertir una acción ordinaria en una imagen poética o metafórica.

Villoro evocó además la figura de un locutor del Café Tupinamba, cercano a El Colegio Nacional, quien pese a perder la vista continuaba narrando partidos a partir de datos mínimos proporcionados por terceros, reconstruyendo escenas enteras desde la imaginación. Para el escritor, aquella manera de relatar el futbol representó una de sus primeras escuelas literarias.
La inauguración de la muestra se desarrolló pese a las fuertes precipitaciones registradas en el Centro Histórico capitalino. Villoro ironizó diciendo que la lluvia parecía “revivir los antiguos canales de Tenochtitlan” y agradeció la presencia del público, al considerar que la asistencia demostraba la capacidad de los mexicanos para reunirse “contra viento y marea”.
En representación de Host City Ciudad de México, Sharon Fastlicht destacó que la exposición propone distintas maneras de entender la mexicanidad, aunque subrayó que el futbol constituye uno de los pocos espacios donde millones de personas experimentan emociones compartidas de manera simultánea.
Con esta apertura, El Colegio Nacional puso en marcha un ciclo que buscará analizar el futbol mexicano desde la literatura, la crónica, la sociología y la memoria colectiva, en vísperas de la Copa del Mundo de 2026, torneo que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá.