La inversión fija bruta en México mantiene una tendencia de contracción que ya suma 18 meses consecutivos con resultados negativos a tasa anual, en un contexto marcado por menor dinamismo económico, incertidumbre empresarial y debilidad en la adquisición de maquinaria y equipo, de acuerdo con datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y retomados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
En febrero de 2026, la inversión fija registró una caída anual de 3.6 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, mientras que en comparación mensual descendió 0.8 por ciento frente a enero, según cifras desestacionalizadas del Inegi. El indicador refleja el comportamiento de la inversión en activos físicos como maquinaria, equipo e infraestructura de construcción, considerados fundamentales para ampliar la capacidad productiva del país y sostener el crecimiento económico de largo plazo.
El IMCO señaló que esta racha negativa evidencia las dificultades que enfrenta México para atraer capital productivo, particularmente del sector privado, responsable de aproximadamente 83 por ciento de la inversión fija nacional. El organismo advirtió que la captación de inversión continúa siendo uno de los principales desafíos para detonar mayor crecimiento económico, generación de empleo y expansión industrial.

El deterioro más pronunciado se observó en el componente de maquinaria y equipo, que cayó 9.1 por ciento anual y 2.3 por ciento mensual durante febrero. Analistas consultados por diversos medios especializados consideran que este comportamiento refleja cautela empresarial ante factores como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las condiciones financieras internacionales y la percepción de incertidumbre regulatoria.
En contraste, el sector construcción mostró un desempeño moderadamente positivo. El rubro avanzó 1.5 por ciento anual y 0.1 por ciento mensual, aunque este crecimiento no logró compensar el desplome de la inversión en maquinaria y equipo. Datos de México, ¿Cómo Vamos? indican que el impulso en construcción provino principalmente del segmento residencial, mientras que la obra no residencial avanzó a menor ritmo.
L persistencia de esta tendencia puede afectar la productividad y limitar el crecimiento potencial del país en los próximos años. La inversión fija es considerada uno de los motores centrales de la demanda interna y un indicador clave sobre la confianza de empresas nacionales y extranjeras en la economía mexicana. Su debilitamiento sostenido suele anticipar menores niveles de expansión económica y menor capacidad para generar empleos de alta productividad.
La actual racha de 18 meses consecutivos de contracciones representa una de las más prolongadas desde el periodo comprendido entre finales de 2018 y principios de 2021, etapa marcada por la crisis económica derivada de la pandemia de covid-19. Analistas consideran que el entorno internacional, las tensiones comerciales con Estados Unidos y la desaceleración de la demanda interna han incidido directamente en las decisiones de inversión del sector privado.
En este escenario, organismos empresariales y centros de análisis han insistido en la necesidad de generar mayor certidumbre jurídica y regulatoria para incentivar proyectos de infraestructura, expansión industrial y modernización tecnológica. El propio IMCO ha sostenido que elevar los niveles de inversión será indispensable para que México pueda capitalizar oportunidades como el nearshoring y fortalecer su competitividad frente a otros mercados emergentes.