El gobierno de Estados Unidos endureció este martes su discurso contra el crimen organizado en México al colocar públicamente al Cártel de Sinaloa al nivel de grupos considerados terroristas internacionales como Hezbolá. La declaración fue realizada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien aseguró que Washington mantendrá la presión no solo contra las organizaciones criminales, sino también contra las redes políticas que presuntamente les brindan protección.
Durante una reunión internacional en París enfocada en seguridad y financiamiento ilícito, Bessent sostuvo que los aliados de Estados Unidos deberán responder “con fuerza” frente a amenazas que, dijo, van “desde Hezbolá hasta el Cártel de Sinaloa”. El funcionario agregó que la administración estadounidense no se detendrá hasta desmantelar a los cárteles mexicanos y a la red de “narcopolíticos” vinculados con esas estructuras criminales.
Las declaraciones representan uno de los posicionamientos más severos emitidos por un integrante del gabinete del presidente Donald Trump respecto a la relación entre narcotráfico y poder político en México. El mensaje ocurre además en un contexto de creciente tensión bilateral por las investigaciones abiertas en Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados de presuntos vínculos con el crimen organizado.
La narrativa de Washington ha evolucionado en los últimos meses hacia una estrategia que equipara a ciertos cárteles con organizaciones terroristas transnacionales. Bajo esa lógica, el Departamento del Tesoro y agencias federales estadounidenses han impulsado sanciones financieras, investigaciones patrimoniales y cooperación internacional para congelar cuentas, rastrear empresas fachada y perseguir redes de lavado de dinero ligadas al narcotráfico.
El señalamiento de Bessent ocurre mientras autoridades estadounidenses profundizan expedientes contra figuras políticas de Sinaloa. En días recientes, medios internacionales revelaron que exintegrantes del gobierno estatal vinculados al círculo del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya comparecieron ante autoridades estadounidenses por acusaciones relacionadas con protección institucional al Cártel de Sinaloa.
La confrontación diplomática ha escalado desde que Washington intensificó su política de seguridad hemisférica contra el narcotráfico. La administración Trump ha promovido mecanismos regionales de cooperación militar y financiera bajo la narrativa de combate al “narcoterrorismo”, incluyendo iniciativas multilaterales orientadas a enfrentar a los cárteles como amenazas de seguridad internacional.
El lenguaje utilizado por Bessent no es menor, debido a que equiparar públicamente a un cártel mexicano con organizaciones terroristas extranjeras abre la puerta a mayores sanciones financieras, acciones judiciales internacionales y un endurecimiento de la política exterior estadounidense hacia México. La referencia directa a “narcopolíticos” también incrementa la presión sobre autoridades mexicanas en medio de investigaciones binacionales relacionadas con corrupción y crimen organizado.