Cinco atletas indígenas mexicanos hicieron historia en la edición 23 del Maratón de la Gran Muralla China al conquistar un total de cinco medallas —dos de oro, dos de plata y una de bronce— en una de las competencias de resistencia más exigentes y emblemáticas del circuito internacional de atletismo de fondo. La actuación de los corredores nacionales colocó nuevamente a México entre los protagonistas de las pruebas extremas y confirmó el prestigio internacional que durante años han construido los atletas rarámuris y mixtecos en competencias de alto rendimiento.
La competencia se desarrolló en el Paso Huangyaguan, en Tianjin, China, uno de los tramos más complejos de la Gran Muralla y sede habitual de este maratón reconocido por su dureza física. El recorrido incluyó 5 mil 164 escalones, además de ascensos y descensos pronunciados que ponen a prueba la resistencia cardiovascular, la capacidad muscular y la fortaleza mental de los participantes. En la edición de este año participaron más de dos mil corredores provenientes de más de 60 países y regiones.

Entre los atletas mexicanos destacados estuvieron Antonio Ramírez, José Mario Ramírez Hernández y Sabina Martínez, originarios de comunidades rarámuris de Chihuahua, así como Miriam Morales Hernández y Balbina Morales Santiago, de origen mixteco de Oaxaca. Los cinco subieron al podio en distintas categorías y distancias, consolidando una participación perfecta para la delegación mexicana.
De acuerdo con los reportes difundidos tras la competencia, José Mario Ramírez Hernández obtuvo una de las preseas de plata en la categoría masculina de 35 a 39 años después de completar el recorrido en menos de dos horas, mientras que el resto de la delegación mexicana también logró posicionarse entre los primeros lugares de sus respectivas pruebas.
La participación mexicana recibió reconocimiento público de la Embajada de China en México, que felicitó a los corredores por los resultados obtenidos en una competencia considerada entre las más difíciles del mundo debido a las condiciones del trayecto y a las exigencias físicas que representa correr sobre la estructura montañosa de la Gran Muralla.
El desempeño de los atletas indígenas volvió a poner atención internacional sobre la tradición de resistencia de los corredores rarámuris de la Sierra Tarahumara y de comunidades indígenas del sur del país, quienes durante décadas han destacado en ultramaratones y carreras de montaña alrededor del mundo. Su capacidad para recorrer largas distancias en terrenos accidentados ha sido ampliamente reconocida en competencias internacionales y estudios sobre atletismo de resistencia.
La edición 23 del Maratón de la Gran Muralla China se convirtió así en un nuevo capítulo de éxito para el atletismo mexicano de fondo, con una delegación indígena que logró subir al podio en todas sus participaciones y que volvió a colocar el nombre de México entre los referentes mundiales de las pruebas extremas.