En la Cámara de Diputados ya afinan la maquinaria para sacar adelante, a toda velocidad, la reforma judicial impulsada por Claudia Sheinbaum Pardo. Desde la Jucopo dejaron correr la versión de que la próxima semana podría realizarse un periodo extraordinario para discutir la iniciativa que aplaza hasta 2028 la elección de jueces y magistrados federales, además de incluir nuevos ajustes al modelo judicial.
En los pasillos de San Lázaro cuentan que este miércoles se cerrarán los acuerdos políticos y el jueves, desde la Comisión Permanente, se oficializaría la convocatoria. El apuro tiene una razón: Morena necesita tiempo suficiente para que los congresos estatales avalen la reforma antes de que arranquen formalmente las elecciones de 2027, evitando así cualquier choque con los plazos constitucionales.
NARANJAS LE CIERRAN LA PUERTA A MORENA
En los pasillos de Movimiento Ciudadano ya tomaron una decisión: en Sinaloa no quieren alianzas que les resten identidad rumbo al 2027. La cúpula naranja dejó correr la versión de que apostarán todo a un proyecto “ciudadano”, cobijado por empresarios y sectores productivos, mientras mantienen conversaciones “inteligentes” con el Verde y el PT. Con Morena, dicen, ni café hay sobre la mesa.
Detrás del discurso también comenzó la pasarela de aspirantes. Los dirigentes aseguran que ya tienen perfiles “valientes” para enfrentar el momento crítico que vive el estado y presumen que las encuestas serán el filtro principal para definir candidaturas. En corto, el mensaje es claro: MC quiere venderse como la opción fresca, lejos de los partidos tradicionales y del desgaste del oficialismo sinaloense.
“¿YO POR QUÉ?”: ROSA ICELA SE LAVA LAS MANOS
En Gobernación ya circula una frase que recordó los mejores tiempos de Vicente Fox Quesada. La secretaria Rosa Icela Rodríguez Velázquez sorprendió al responder con un seco “¿yo por qué?” cuando le preguntaron sobre el paradero del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, desaparecido del radar político desde hace casi tres semanas.
La evasiva no pasó desapercibida. Mientras crecen las versiones sobre presiones de Estados Unidos por el tema de seguridad y los presuntos nexos de “Los Chapitos”, en Bucareli prefirieron cortar de tajo cualquier comentario. La lectura política es simple: nadie en el gabinete quiere cargar con el costo del caso Rocha y, por ahora, la orden parece ser guardar distancia y dejar que el silencio haga el trabajo.