El vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance, afirmó que su gobierno se reserva el derecho de emprender acciones militares para proteger a los ciudadanos estadounidenses frente a las amenazas del crimen organizado, aunque subrayó que la prioridad es trabajar de manera coordinada con el gobierno de México.
Durante una entrevista concedida a la cadena Univisión, Vance sostuvo que la administración estadounidense busca mantener la cooperación bilateral en materia de seguridad, pero dejó abierta la posibilidad de recurrir a medidas más contundentes si considera que la protección de su población así lo requiere.
“Tomaremos acciones militares si tenemos que proteger a nuestra gente, no queremos hacerlo a menos que trabajemos con el gobierno de México, pero debemos reservarnos ese derecho”, declaró el vicepresidente estadounidense, en una postura que vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre la actuación de Washington frente a los cárteles de la droga que operan en territorio mexicano.
Las declaraciones ocurren en un contexto de creciente presión política en Estados Unidos para endurecer la estrategia contra las organizaciones criminales transnacionales, particularmente aquellas vinculadas al tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas que han provocado una crisis de salud pública en territorio estadounidense.
En la misma entrevista, Vance calificó al crimen organizado como “un cáncer para México”, al señalar que la expansión de los grupos criminales representa una amenaza tanto para la seguridad de los mexicanos como para la estabilidad regional. El funcionario argumentó que las organizaciones delictivas han fortalecido su capacidad operativa y económica durante los últimos años, lo que, a su juicio, exige una respuesta coordinada entre ambos países.
Las expresiones del vicepresidente se suman a una discusión recurrente dentro de sectores políticos estadounidenses que han planteado la posibilidad de catalogar a determinados cárteles como organizaciones terroristas extranjeras y ampliar las facultades de actuación del gobierno federal para combatirlas. Esa posibilidad ha generado preocupación en México debido a las implicaciones que podría tener para la soberanía nacional y para la relación bilateral.
Desde hace varios años, autoridades mexicanas han sostenido que cualquier acción en materia de seguridad debe realizarse con respeto a la soberanía del país y mediante mecanismos de cooperación institucional. La coordinación entre ambos gobiernos incluye actualmente intercambio de información, operaciones contra el tráfico de armas y drogas, así como estrategias para combatir redes financieras vinculadas al crimen organizado.
Las declaraciones de Vance adquieren relevancia debido a su posición dentro del gobierno estadounidense y porque reflejan una visión más agresiva respecto al combate a los grupos criminales. Aunque insistió en que la vía preferente es la colaboración con México, el vicepresidente dejó claro que Washington mantiene abierta la posibilidad de actuar unilateralmente si considera que los intereses y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses están en riesgo.
El pronunciamiento se produce en momentos en que la seguridad fronteriza, el combate al narcotráfico y la migración continúan ocupando un lugar central en la agenda política de ambos países, temas que han marcado la relación entre México y Estados Unidos en los últimos años.