Nacida el 25 de mayo de 1975, Keiko asumió un rol público muy temprano. A los 19 años se convirtió en primera dama de facto cuando su padre, entonces presidente, se separó de su madre, Susana Higuchi. Desde entonces, su figura quedó indisolublemente ligada al fujimorismo, un movimiento que combina el recuerdo del orden y la estabilización económica de los años 90 con el rechazo a las violaciones de derechos humanos y los casos de corrupción que marcaron el final del régimen de Alberto Fujimori.
Su primera candidatura presidencial llegó en 2011. Llegó a la segunda vuelta y perdió frente a Ollanta Humala. Cinco años después, en 2016, volvió a quedar a un paso: Pedro Pablo Kuczynski la superó por un margen mínimo. En 2021, la derrota más dolorosa llegó de la mano de Pedro Castillo. La diferencia fue de apenas unos 44.000 votos y la campaña se caracterizó por una polarización intensa, acusaciones mutuas de fraude y una profunda división del país.
Durante esos años, Keiko no solo enfrentó derrotas electorales. También lidiaba con procesos judiciales por lavado de activos y presunta organización criminal vinculados a su partido, Fuerza Popular. Aunque algunos casos se diluyeron o fueron archivados con el tiempo, la imagen de una líder confrontacional y heredera de un legado controvertido pesó sobre su carrera.
En 2025 anunció su cuarta postulación. La campaña de 2026 mostró cambios de tono. Intentó suavizar su discurso, alejarse de la confrontación abierta y presentarse como una opción de estabilidad en un país cansado de crisis institucionales, cambios de presidente y polarización. En la primera vuelta de abril de 2026, Fuerza Popular obtuvo el mayor caudal de votos, aunque lejos de una mayoría absoluta. El 7 de junio se midió en el balotaje con Roberto Sánchez, candidato de la izquierda agrupada en Juntos por el Perú.
El escrutinio se prolongó durante semanas. Finalmente, el 29 de junio de 2026, con el 100 % de las actas contadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales confirmó la victoria de Keiko Fujimori por 49.641 votos: 50,135 % frente al 49,8 % de Sánchez. El Jurado Nacional de Elecciones la proclamó presidenta electa poco después.
La presidenta de la República Keiko Fujimori llegó a Palacio de Gobierno para dar inicio oficial a su mandato, orientado a fortalecer el orden, la estabilidad y la seguridad que el país necesita. pic.twitter.com/44Erxl0s1J
— Presidencia del Perú 🇵🇪 (@presidenciaperu) July 28, 2026
El 28 de julio de 2026, en una ceremonia solemne en el Congreso, Keiko Sofía Fujimori Higuchi juró como presidenta de la República para el periodo 2026-2031. Se convirtió en la primera mujer electa para el cargo en la historia del Perú y en la novena jefa de Estado desde finales de 2016, un periodo marcado por inestabilidad. Acompañada por Luis Fernando Galarreta como primer vicepresidente y Miguel Ángel Torres como segundo vicepresidente, asumió el mando en un país aún dividido.
Su llegada al poder cierra un ciclo personal y político de más de una década y media. Durante ese tiempo, muchos analistas la describieron como una candidata condenada a rozar el poder sin alcanzarlo, siempre bajo la larga sombra de Alberto Fujimori. Ahora, con 51 años, ocupa el sillón presidencial que su padre ocupó entre 1990 y 2000.
El desafío que enfrenta es considerable. Perú sigue polarizado. El margen de victoria fue mínimo y el rechazo a su figura permanece vivo en amplios sectores. Su gobierno deberá demostrar que puede gobernar más allá del núcleo fujimorista, atender las demandas de seguridad, economía y estabilidad institucional, y manejar la herencia simbólica de su apellido.
La presidenta de la república, Keiko Fujimori, estuvo presente en su primera Gran Parada y Desfile Cívico-Militar 2026 como jefa de Estado, rindiendo homenaje a las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y las unidades civiles que aportan al orden y la defensa nacional. 🇵🇪
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Un acto… pic.twitter.com/Y0AjckCe3F
Durante más de 15 años, la narrativa dominante fue la de la candidata que siempre llegaba a la segunda vuelta y se quedaba a las puertas. En 2026 esa historia cambió. Keiko Fujimori ya no está a las puertas del poder: lo ejerce. El tiempo dirá si logra transformar esa conquista electoral en un mandato que deje atrás, al menos en parte, la sombra que la acompañó durante toda su vida política.