¡ Última Hora !

Públicidad

En menos de dos meses, el planeta registró 18 sismos de magnitud 6.0 o superior; cuatro superaron los 7 grados

Entre finales de junio y agosto de 2026, la actividad sísmica global incluyó al menos 18 temblores de magnitud 6.0 o más. Cuatro de ellos superaron los 7 grados y afectaron de manera crítica a Indonesia, Colombia y México, además de otros eventos relevantes en Venezuela y Perú.
Facebook
X
WhatsApp
Telegram
Email

Comparte esta noticia...

En un periodo inferior a dos meses, el planeta registró una secuencia intensa de sismos de magnitud moderada a fuerte. Según el seguimiento de organismos como el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Instituto Geofísico del Perú, el Servicio Geológico Colombiano y agencias locales, se contabilizaron al menos 18 eventos de magnitud 6.0 o superior. De ese total, cuatro superaron la magnitud 7.0 y generaron consecuencias humanas y materiales significativas, especialmente en Indonesia, Colombia y México.

El recuento destaca varios episodios críticos. El 17 de julio de 2026, un sismo de magnitud 7.3 se registró frente a la costa de Chiapas, México, con epicentro cercano a la frontera con Guatemala. El movimiento, de profundidad relativamente superficial, fue sentido en amplias zonas del sur y centro del país y generó cientos de réplicas, la mayor de ellas de magnitud 6.5. Aunque no se reportaron daños catastróficos generalizados, activó los protocolos de emergencia y el monitoreo permanente del Servicio Sismológico Nacional.

Pocas semanas después, el 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 sacudió el oeste de Colombia, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de alrededor de 107-110 kilómetros. El Servicio Geológico Colombiano lo describió como el más fuerte registrado en el país en lo que va del siglo XXI. El temblor provocó el colapso de edificios, daños en hospitales, escuelas e infraestructura, y dejó un saldo de centenas de víctimas fatales (las cifras oficiales superaron las 300 personas fallecidas en los reportes consolidados), además de miles de heridos y damnificados. Ciudades como Pereira, Manizales y Cali reportaron impactos importantes. El movimiento se sintió también en zonas aledañas de Venezuela, Ecuador y Panamá.

El 14 de agosto, un sismo de magnitud 7.7 golpeó la región de Flores, en Indonesia, a una profundidad de apenas 10 kilómetros. El epicentro se localizó a unos 68 kilómetros al nor-noroeste de Ende. El evento, de tipo inverso y asociado a la falla de retroarco de Flores, generó una alerta de tsunami y dejó decenas de muertos (alrededor de 75-78 según reportes consolidados) y más de mil heridos. Se registraron cientos de réplicas, varias de ellas superiores a magnitud 5.0 y al menos una de 6.1. El temblor se enmarca en la intensa actividad del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde Indonesia concentra una proporción elevada de los grandes sismos mundiales.

Además de estos tres eventos críticos mencionados en el recuento, el periodo incluyó otros movimientos de magnitud 7.0 o superior, como el doblete de Venezuela del 24 de junio (7.2 y 7.5), que provocó una tragedia de gran escala con miles de víctimas, y el sismo de magnitud 7.2 registrado el 20 de agosto en la región de Ayacucho, Perú, con epicentro cerca de Cora Cora. También se contabilizaron numerosos sismos entre 6.0 y 6.9 en zonas como Vanuatu, Japón, Filipinas, el norte de Colombia y otras regiones del Pacífico y del cinturón sísmico global.

La concentración de eventos de esta magnitud en un lapso tan corto refleja la dinámica tectónica del planeta, especialmente a lo largo del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen varias placas y se produce la mayor parte de la sismicidad mundial de gran tamaño. Los especialistas insisten en que, aunque la frecuencia de sismos de magnitud 6.0 o superior puede variar de un año a otro, la ocurrencia de varios eventos por encima de 7.0 en pocas semanas genera una carga particular sobre los sistemas de respuesta a emergencias y sobre las comunidades expuestas.

Las autoridades de los países afectados continúan con las labores de evaluación de daños, atención a damnificados y monitoreo de réplicas. Organismos internacionales de seguimiento sísmico mantienen actualizadas las bases de datos y los sistemas de alerta temprana. La secuencia de los últimos dos meses refuerza la necesidad de mantener vigentes los planes de prevención, la educación en zonas de alto riesgo y la inversión en infraestructura resiliente.

Públicidad

Noticias Relacionadas

Los equipos de rescate continúan revisando edificios dañados, mientras perros especializados, drones y maquinaria son utilizados para localizar posibles sobrevivientes
El Puracé continuará bajo vigilancia especial mientras permanezcan las condiciones que llevaron a establecer la Alerta Naranja.
Las autoridades piden evitar cualquier recorrido hacia las partes altas del complejo mientras permanezca la alerta naranja

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Públicidad