París vivió este sábado una de las mayores concentraciones religiosas de las últimas décadas. Cerca de 700.000 personas, según estimaciones del Vaticano, se congregaron a lo largo de los Campos Elíseos y en la Plaza de la Concordia para acompañar y saludar al Papa León XIV durante la misa al aire libre que marcó el punto álgido de su visita apostólica a Francia. Más de 600.000 fieles se habían inscrito previamente, pero la afluencia superó las previsiones y convirtió el centro de la capital francesa en un escenario de fervor popular.
Una multitud increíble se extiende hasta el Arco del Triunfo, que se ve al fondo, y sigue avanzando hacia la Plaza de la Concordia, donde el Papa León celebrará una misa multitudinaria antes de partir de París esta tarde.
— ACI Prensa (@aciprensa) September 26, 2026
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Desde las primeras horas de la mañana, miles de personas comenzaron a ocupar las aceras de la avenida de casi dos kilómetros que une el Arco de Triunfo con la Plaza de la Concordia. Banderas del Vaticano y de Francia ondeaban entre la multitud mientras cantos de “¡Leo, Leo!” y “¡Viva el Papa!” resonaban a lo largo del recorrido. El pontífice recorrió la avenida a bordo del papamóvil descubierto, deteniéndose en varias ocasiones para bendecir a niños, personas con discapacidad y bebés que los voluntarios le acercaban. El ambiente era festivo y transversal: católicos practicantes, curiosos, familias y personas de distintas confesiones se mezclaban en un clima de expectación.
Más de un millón de personas en el centro de París para la Misa Solemne con el Papa León XIV. pic.twitter.com/UDSdhweuG3
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La misa, presidida por León XIV ante un altar especialmente instalado en la Plaza de la Concordia, se convirtió en el acto más multitudinario de los cuatro días de visita. El Papa, en su homilía, agradeció a Dios la oportunidad de estar en Francia y animó a los fieles a encontrar la verdadera felicidad en la fe y no en lo material. “Gracias por vuestra fe. ¡Vosotros sois los santos de Francia!”, exclamó ante el aplauso unánime de la concurrencia. La elección del lugar no fue casual: la Plaza de la Concordia, símbolo de la República laica, acogió por primera vez en muchos años una celebración papal de esta magnitud, en un gesto cargado de significado después de 18 años sin una visita oficial de un pontífice a París (la última había sido la de Benedicto XVI en 2008).
Le pape #LéonXIV arrive en #papamobile sur les #ChampsÉlysées et salue la foule !
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La jornada formaba parte del viaje apostólico que León XIV inició el viernes 25 de septiembre y que lo llevará también a Lourdes y Metz. El día anterior, el Papa había sido recibido por el presidente Emmanuel Macron en el Elíseo, había visitado la sede de la Unesco, se había convertido en el primer pontífice en entrar en Notre-Dame tras su reapertura y había presidido una vigilia con 80.000 jóvenes en el Estadio de Francia. La seguridad desplegada para el evento del sábado fue excepcional: 15.000 agentes de policía y gendarmería, snipers en los tejados y el cierre total del tráfico en el centro de París.
Para muchos asistentes, la presencia del Papa estadounidense —el primero de origen norteamericano— representó un momento de esperanza y de reencuentro con la fe en un país profundamente secularizado. “Su mensaje va más allá de los católicos; habla de justicia social y de paz”, comentó una de las presentes. Con esta multitudinaria celebración, León XIV cerró su etapa parisina dejando una imagen de cercanía y de capacidad de convocatoria que supera las barreras confesionales y genera un nuevo impulso para la Iglesia en Francia.