La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue anunciada el viernes 9 de octubre de 2026 como ganadora del Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. El Comité Nobel Noruego destacó que su labor ha sido instrumental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos, en un momento en que el sistema de derecho internacional se encuentra bajo fuerte presión política.
"Estamos muy felices de ver que en esta era se premia a alguien que alzó la voz por las violaciones de derechos humanos y se comprometió en su defensa para gente de todo el mundo" – Portavoz de @UN_HRC sobre el premio Nobel de la Paz a Navi Pillay pic.twitter.com/z9bZkmDm9r
— Noticias ONU (@NoticiasONU) October 9, 2026
Pillay, de 85 años, se encontraba en el Palacio de Justicia de Núremberg, Alemania, participando en una conferencia internacional cuando recibió la noticia. Fue recibida con un prolongado aplauso de colegas y asistentes. En su primera reacción, dedicó el premio con estas palabras: “Let me dedicate this award to all of the survivors of international crimes as well as to practitioners and defenders of international justice whose passion and courage continue to ensure that impunity will not be allowed to reign”. También bromeó con el público diciendo que si aplaudían un poco más podría compartir el galardón con Donald Trump, en referencia a que la laureada del año anterior, María Corina Machado, entregó su medalla al expresidente estadounidense.
Nacida el 23 de septiembre de 1941 en Durban, en una familia de origen tamil indio, Pillay fue la primera mujer en abrir un bufete de abogados en la provincia de Natal en 1967. Durante el apartheid defendió a activistas antiapartheid, entre ellos a Nelson Mandela, y se convirtió en la primera mujer de color en integrar la Corte Suprema de Sudáfrica. Posteriormente presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (ICTR), donde desempeñó un papel clave al establecer que la violencia sexual y la violación pueden constituir crímenes de lesa humanidad y genocidio. También fue jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) y alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014.
👏👏👏 Felicitaciones a Navi Pillay, activista, investigadora en materia de derechos humanos y jueza internacional, ganadora del Premio Nobel de la Paz.
— Human Rights Watch (@hrw_espanol) October 9, 2026
Desde Ruanda hasta los territorios palestinos ocupados, Navi Pillay ha luchado por que se haga justicia ante los peores… pic.twitter.com/qIDxRWHkKG
En los últimos años presidió la Comisión Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, que concluyó que Israel cometió actos de genocidio en Gaza. Actualmente se desempeña como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso contra Myanmar por el genocidio contra la minoría rohinyá. El Comité Nobel subrayó su rigor judicial, integridad personal y considerable coraje, y afirmó que jueces como ella guardan la delgada línea roja entre el orden y el caos.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, celebró el reconocimiento como un tributo profundo a su coraje, integridad y compromiso de toda una vida con la justicia. Pillay se convierte en la quinta persona sudafricana en recibir el Nobel de la Paz, siguiendo los pasos de Nelson Mandela y el arzobispo Desmond Tutu. El premio, dotado con 12 millones de coronas suecas (alrededor de 1.2 millones de dólares), se entregará el 10 de diciembre en Oslo, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
Premio Nobel de la Paz 2026 para la jurista sudafricana, Navi Pillay. Luchadora incansable contra los genocidios y portadora de un gran sentido del humor, como puedes ver en el vídeo 😉 Por más "Navis" en este mundo!! pic.twitter.com/T18KMfDvSx
— Amnistía Internacional España (@amnistiaespana) October 9, 2026
La elección de Pillay envía un mensaje claro sobre la importancia de defender las instituciones de justicia internacional en un contexto global de conflictos crecientes, sanciones contra la CPI y cuestionamientos a la legitimidad de los tribunales internacionales. Su trayectoria ilustra cómo el derecho puede servir como herramienta para prevenir la violencia y ofrecer esperanza a las víctimas.