El viernes 30 de octubre de 2026 el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que la Administración para el Control de Drogas (DEA) emitió los primeros más de 900 registros federales a dispensarios de cannabis medicinal con licencia estatal en siete entidades: Alabama, Florida, Mississippi, Dakota del Sur, Texas, Virginia y Virginia Occidental. Es la primera fase de implementación de la orden del fiscal general que reclasificó el cannabis medicinal con licencia estatal de la Lista I a la Lista III.
El fiscal general Todd Blanche señaló que la distribución regulada de cannabis medicinal desde estos establecimientos “ayudará a garantizar un acceso más amplio al tratamiento del dolor crónico y la seguridad del pueblo estadounidense”. Cada dispensario debió cumplir requisitos federales, incluida una investigación previa al registro de la DEA. La sola licencia estatal no otorga automáticamente el registro federal. Los establecimientos registrados quedarán sujetos a controles de seguridad, registro de inventarios y otras salvaguardas propias de sustancias controladas.

Casi 7.000 solicitudes de dispensarios, fabricantes y distribuidores en todo el país están pendientes, según una lista publicada por la DEA. Oklahoma encabeza el número de solicitudes, seguida de Florida y California. La medida no legaliza el uso recreativo ni aprueba el cannabis como medicamento en términos generales; se limita a actividades medicinales bajo el marco de la orden de abril.
Steph Sherer, de Americans for Safe Access, calificó la decisión de “tremenda victoria para el acceso de los pacientes” y destacó que ocurre cerca del 30º aniversario de la legalización del uso medicinal en California. Operadores tienen plazos para verificar cadenas de suministro compatibles. La industria espera beneficios fiscales que antes se les negaban por la clasificación anterior. La DEA continuará revisando solicitudes en fases sucesivas.