El 1 de noviembre, las familias que siguen esta tradición del Día de Muertos dedican las ofrendas a las almas de los niños fallecidos, conocidas popularmente como los «angelitos». De acuerdo con estas creencias, su llegada precede a la de las almas de los adultos, que son recordadas principalmente el 2 de noviembre.
La celebración forma parte de las costumbres con las que distintas comunidades mexicanas honran la memoria de sus seres queridos. Durante estas fechas, los altares familiares se preparan con alimentos, bebidas, flores, veladoras y objetos que recuerdan los gustos y la personalidad de quienes ya murieron.
En el caso de los niños, algunas familias incorporan dulces, juguetes y alimentos que disfrutaban en vida. Sin embargo, los elementos de la ofrenda y los horarios atribuidos a la llegada de las almas pueden variar de acuerdo con las tradiciones de cada localidad.
¿Qué se celebra el 1 de noviembre durante el Día de Muertos?
El 1 de noviembre coincide con el Día de Todos los Santos en el calendario católico. En distintas regiones de México, esta fecha también se relaciona con el recuerdo de los niños fallecidos y recibe nombres como Día de los Angelitos.
Según la tradición popular, las almas de los menores regresan simbólicamente para reunirse con sus familias. Por ello, las ofrendas pueden incluir objetos, alimentos y bebidas asociados con la infancia.
Esta práctica forma parte de una celebración que combina costumbres comunitarias, creencias religiosas y expresiones culturales transmitidas entre generaciones.
#UnDíaComoHoy | Día de Todos los Santos
— Secretaría de Atención y Participación Ciudadana (@SAPCI_CDMX) November 1, 2026
Cada 1 de noviembre, en México recordamos especialmente a las niñas y los niños que ya no están con nosotros. Esta fecha, conocida también como el Día de los Angelitos, forma parte de las tradiciones del Día de Muertos. pic.twitter.com/T9aYeeF6Vj
¿Qué poner en la ofrenda para los niños este 1 de noviembre?
Los altares dedicados a los niños fallecidos pueden incorporar distintos elementos para recordar sus gustos y darles la bienvenida de acuerdo con las creencias familiares.
1. Dulces y juguetes
Los dulces tradicionales, las frutas y los chocolates pueden formar parte de la ofrenda. También es común colocar juguetes, como muñecas, carritos o pelotas, especialmente cuando se busca recordar las actividades que disfrutaban los menores.
No existe una lista obligatoria de objetos: las familias pueden elegir aquellos que tengan un significado especial.
2. Alimentos y bebidas
Algunas ofrendas incluyen alimentos que los niños disfrutaban en vida, como arroz, frutas, pan, leche, chocolate o atole.
La elección depende de las costumbres familiares y de los gustos de la persona recordada. Más que seguir una regla única, la intención es conservar su memoria mediante elementos significativos.
3. Pan de Muerto
El pan de muerto es uno de los alimentos más representativos de estas fechas. En algunas familias se colocan piezas pequeñas en las ofrendas dedicadas a los niños, aunque su tamaño y presentación dependen de las costumbres de cada hogar.
4. Flores blancas y cempasúchil
Las flores también ocupan un lugar importante en los altares. El cempasúchil destaca por su color y por su asociación tradicional con los caminos que guían simbólicamente a las almas.
En algunas regiones se utilizan flores blancas, como la nube, vinculadas popularmente con la pureza y la inocencia.
5. Veladoras para iluminar el camino
Las veladoras son otro elemento habitual de las ofrendas. Dentro de la tradición, su luz representa una guía simbólica para las almas que regresan a visitar a sus seres queridos.
Si se utilizan velas encendidas, es importante mantenerlas alejadas de flores secas, papel picado, cortinas y otros materiales inflamables, y no dejarlas sin supervisión.
¿A qué hora llegan las almas de los niños el 1 de noviembre?
De acuerdo con algunas creencias populares, las almas de los niños comienzan su regreso durante la noche del 31 de octubre o en las primeras horas del 1 de noviembre. Otras comunidades siguen horarios y fechas diferentes.
Por ello, no existe una hora universal para colocar la ofrenda o recibir simbólicamente a los angelitos. Las prácticas dependen de las tradiciones locales y de las costumbres de cada familia.
El 1 de noviembre representa así una jornada de recuerdo para quienes mantienen esta tradición, mientras que el 2 de noviembre se dedica principalmente a honrar a las almas de los adultos en muchas comunidades mexicanas.